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Africa

El presidente Paul Kagame favorito para un nuevo mandato

media El Gobierno de Kagame está poblado de luces y sombras ®Reuters

Los ruandeses votarán por segunda vez desde el genocidio de 1994. La prosperidad del modelo del presidente y la represión sobre la oposición que denuncian varias ONG, marcan la convocatoria. ‘Human Right Watch’ considera que se han eliminado a los partidos que podrían hacer sombra a Kagame. La oposición denuncia una "farsa electoral".

 

En 1994, 800.000 personas de la etnia tutsi eran pasadas a cuchillo en Ruanda, en lo que fue una de las masacres más atroces de la historia reciente. 16 años después, el país celebra sus segundas elecciones tras el genocidio y todo parece indicar que las ganará nuevamente Paul Kagame: el hombre que puso fin al drama y ha puesto al país en la senda de un desarrollo sin precedentes, pero sobre el que pesa la acusación de encender la chispa de ese mismo genocidio y que tiene fama de represor con la oposición.
 
La organización internacional en defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) tiene claro que éstas no son unas elecciones limpias. Según sus investigaciones, los 5,3 millones de ruandeses que están convocados a las urnas votarán en medio de la “represión política y la represión de la libertad de expresión”, con la que Kagame maneja el país. En su opinión, las elecciones de Ruanda son poco más que un simulacro en el que ni siquiera se permite presentarse a “verdaderos partidos de oposición”.
 
Tres formaciones políticas optan a disputarle el poder al Frente Patriótico Rwandés (FPR) de Kagame y algunas están encabezadas por antiguos colabores que a ojos de la RHW son complacientes con Kagame. El Partido Social Democrático, que presenta a Damascene Ntawukuliryayo, vicepresidente del Parlamento y ex ministro; el Partido Liberal de Prosper Higiro, vicepresidente del Senado y Alvera Mukabaramba del Partido del Progreso y la Concordia.
 
No parecen tan importantes los que están como los que faltan. La ONG denuncia el “patrón de intimidación y acoso” a los verdaderos políticos que podrían hacer frente a Kagame. El caso más grave lo representa la situación del Partido Verde Democrático. No le está permitido presentarse a las elecciones y el 14 de julio pasado apareció degollado su vicepresidente Andre Rwisereka. Aún se desconocen los detalles del crimen.
 
No ha sido la única formación con problemas. Al partido de Victoire Ingabire, Fuerzas Democráticas Unificadas, se le ha impedido presentarse a las elecciones y ella se encuentra bajo arresto domiciliario, y otro de los partidos que podían estar llamados a hacer sombra a Kagame, el PS-Imberakuri de Bernard Ntaganda no ha corrido mejor suerte. Su líder, tampoco: está encarcelado acusado de incitar a divisiones étnicas.
 
Por el camino que llevaba a la campaña electoral, periodistas críticos han sido tiroteados o amenazados por desconocidos, se han cerrado periódicos críticos con Kagame y encarcelado a sus periodistas, como el independiente Umurabyo -que comparó al presidente de Ruanda con Hitler-, y se ha detenido y puesto en libertad varias veces a políticos críticos.
 
Ésas no son las únicas sombras que persiguen al presidente Kagame. Desde que la intervención militar del FPR liderado por él mismo acabara con el Gobierno hutu que cometió el genocidio de 1994, Kagame ha sido procesado por jueces en Francia y España por crímenes de genocidio, guerra, crímenes de lesa humanidad y crímenes de terrorismo, entre otros. Se le acusa veladamente de matar al presidente hutu Juvénal Habyarimana que originó la puesta en marcha del Genocidio de Ruanda, y directamente en los tribunales de ser el coresponsable de la muerte de millones de personas al apoyar a las guerrillas tutsis en la Segunda Guerra del Congo, entre 1998 y 2003.
 
Los logros de Kagame
 
La oscura áurea que rodea al presidente Kagame empaña sus logros en la gestión al frente del país. En lo económico, ha logrado que el Producto Interior Bruto de Ruanda se doble, y registrará un crecimiento del 7% en 2010, superior al más del 5% que alcanzó el año pasado.
 
Ha convertido a Ruanda en una de las excepciones de África. Destaca en las cotas que está alcanzando dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. La escolarización en primaria alcanza ya el 97% en Ruanda, es modelo en su lucha contra la malaria, aumentando en más de un 70% el reparto de mosquiteras para evitar la propagación de la enfermedad y ha logrado que la mortalidad infantil se reduzca en alrededor de un 30%, según datos de Unicef.
 
No son los únicos logros de Kagame. La presencia de las mujeres dentro de las instituciones públicas se ha convertido en una seña de identidad para su Gobierno y todo un símbolo para un continente como el africano. Así, el 53% de los parlamentarios ruandeses son mujeres, el mayor porcentaje del mundo.
 
Así, este lunes 5,3 millones de ruandeses deberían elegir entre el modelo de desarrollo sin libertad de Kagame y otras alternativas, pero el apellido que le pone a su línea de Gobierno impide tal elección. La campaña ha sido tranquila, sin discusiones ni altercados. Hoy, los 1.394 observadores internacionales que se han desplazado a Ruanda se dedicarán a observar como se cuentan los votos a Kagame, que ya obtuvo el 80% de las papeletas en las elecciones de 2003.

 

 
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