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La Habana, Miami: expectativas frente a la reanudación de relaciones

La Habana, Miami: expectativas frente a la reanudación de relaciones
 
La Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson durante una conferencia de prensa en La Habana, el 23 de enero de 2015. REUTERS/Enrique De La Osa

En enero llegó por primera vez una alta representante de Estados Unidos a Cuba, la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson, para iniciar las conversaciones sobre el restablecimiento de relaciones  entre los dos países con su homóloga cubana, Josefina Vidal.

Las negociaciones van por buen camino, según ambas representantes, pese a los desacuerdos sobre las políticas migratorias estadounidenses y el respeto a los derechos humanos en Cuba.

Vidal y Jacobson advierten que el proceso de normalización de relaciones tomará tiempo. La cubana Vidal afirma que en este proceso se requerirán "nuevos contactos en el futuro". Jacobson asegura que aún no es posible precisar cómo se avanzará en las negociaciones, pero expresó una voluntad de avanzar "en el diálogo directo con el gobierno" para obtener los objetivos deseados.

La Habana: expectativas de la gente

Los habaneros en la calle ven con buenos ojos esta normalización porque "¡ya era hora!", como lo expresó una mujer. Otro ve el lado útil de esta perspectiva; piensa en la llegada de productos de todo tipo a Cuba provenientes de Estados Unidos y en la repercusión de este aflujo de mercancías, alimentos y medicinas en los precios que, a su juicio, deberían bajar.

De izquierda a derecha, los senadores demócratas norteamericanos Amy Klobuchar, Claire McCaskill y Mark Warner durante una conferencia de prensa en La Habana el 17 de febrero de 2015. REUTERS/Enrique De La Osa

No obstante, todavía el embargo  no ha concluido. Aunque el presidente Obama pueda obtener una cierta flexibilización en algunas restricciones, el fin definitivo de las limitaciones depende del Congreso norteamericano.

Rafael Hernández, analista político y director de la revista de ciencias sociales "Temas", subraya que es la primera vez en la historia que Cuba y Estados Unidos hablan "sobre la base de la igualdad, bajo las condiciones en derecho internacional". En su compañía, pudimos constatar la carestía de la vida a la hora de ir al mercado.

Los jóvenes temen que cambien las leyes migratorias en Estados Unidos, que hasta ahora permiten a los cubanos obtener la residencia al cabo de un año, más un día, de vivir en territorio estadounidense. Si Washington asegura que esa ley no desaparecerá, muchos desconfían y se apresuran a salir del país.

Las quejas de los más jóvenes giran en torno a los bajos salarios que devengan en Cuba, situación que los empuja a pensar en abandonar su país. Hay quienes dicen, como Gabriel, que no quieren destruir la revolución sino "mejorarla". Al tiempo que habla, mira alrededor de él: lo inquieta la posible presencia de miembros del Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Muchos esperan que los cambios que se avecinan beneficien a todos los cubanos y no solo a los pudientes. Pero, en general, miran hacia Miami, con el sueño americano en mente.

Miami: visión de los exiliados cubanos

A apenas 144 km. al norte de Cuba se encuentra Miami, donde vive aproximadamente un millón de exiliados. Allí, la resistencia de la "vieja guardia" al restablecimiento de relaciones ha cedido.

Para Gullermo Grenier, profesor de sociología en la Universidad Internacional de Florida, esta distensión se debe a la presencia de la nueva generación de inmigrantes, llegados de la isla a partir de los años 90: mantienen relaciones familiares y de amistad en Cuba, y envían además remesas de dinero a sus familias.

Algunos de los residentes en Miami han constatado que si bien la sociedad norteamericana brinda numerosas oportunidades en la vida, en la realidad hay que trabajar mucho para ver los resultados porque el país "es duro": la otra cara del sueño americano ...

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