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Un viaje al ritmo de la santería cubana

Un viaje al ritmo de la santería cubana
 
Dos jóvenes cubanas rezando a la Virgen de Regla o Yemayá. RFI/Lucile Gimberg

En Cuba, aunque muchos reconocen al Papa como una figura religiosa importante, apenas un 27% de la población se dice católica. En su mayoría, los cubanos practican cultos afrocubanos como la santería (también llamada Regla de Ocha), la Regla de Ifá, o la Regla de Palo por ejemplo. Les proponemos un viaje por estas prácticas religiosas muy extendidas en el país caribeño…

“Yo soy religiosa pero yoruba. Igual, respeto la religión católica y quiero la bendición del papa. Muchas cosas de la religión yoruba tienen que ver con la Iglesia, de cierta forma”, explica una joven cubana.

La santería, también llamada Regla de Ocha, la Regla de Ifá, y la Regla de Palo son prácticas religiosas, en gran parte animistas y politeístas, y que fueron importadas a partir del siglo 16 por los esclavos africanos y se han mezclado con la religión católica del antiguo colono español. 

En las afueras de Santiago de Cuba, el músico e investigador, santero, palero y fundador de la Casa del Caribe, Abelardo Larduet, nos abre la puerta de su casa. En el mundo de la santería, Abelardo es babaocha, es decir que ya ha formado una familia religiosa, iniciando a más de 20 personas en Cuba pero también de México, Estados Unidos y Venezuela.

El santero e investigador de la Casa del Caribe, Abelardo Larduet, nos presenta sus orishas guardados en soperas de colores. RFI/Lucile Gimberg

Detrás de su puerta, en un pequeño velador de madera oscura, están varios de sus orishas colocados en cazuelas de tierra: Elegua, quien “cumple la función de la protección personal y de la casa”, Oggun, “el dueño de la voluntad y de la fuerza”, Ochosi, “el cazador que representa la alimentación y la Justicia”... Se les da atributos, objetos que les representan o les gustan, como camioncitos de plástico en el caso de Elegua porque, dice Abelardo, es niño y viejo a la vez, y así “el niño está contento y nos ayuda mucho”.

Los esclavos que llegaron a Cuba a partir del siglo 16 eran principalmente de la etnia yoruba, presente en Nigeria, pero también de origen bantú, por lo que distintos tipos de cultos hoy conviven en la isla, explica este especialista de religiosidad popular cubana: “Ahora en Cuba, somos santeros, pero también paleros. En la religión de los paleros interactúan la vida y la muerte. Hay un tipo de filosofía diferente a la de la santería porque mientras que la santería es una herencia de la cultura yoruba, el palo es una herencia de la cultura bantú”.

El vudú también es yoruba, pero al cruzar el Atlántico, reconstruyó su patrón cultural y es hoy en día muy diferente de la santería. “Hay que ver en el caso de la herencia africana en América cómo cada cultura evolucionó acorde al espacio, a las condiciones políticas, económicas y sociales de este espacio”, precisa Abelardo. También tiene que ver con el tipo de relación que existía entre amos y esclavos, con la Iglesia, y con el tipo de plantaciones en las que trabajaban los esclavos.

En su habitación, Abelardo Larduet también tiene un espacio sagrado donde practica la Regla del Palo, otro culto de origen africano. RFI/Lucile Gimberg

“En su condición de esclavos, inteligentemente buscaron similitudes con algunos orishas del panteón católico, buscando quizás la manera de que el amo les permitiera hacer algunas prácticas, y como la Iglesia católica siempre ha sido tolerante en este sentido, le permitió subsistir a esta cultura”, prosigue.

En un polvoriento armario que llama “canastillero”, instalado en el fondo de su departamento, Abelardo guarda a sus otros orishas en soperas de colores que les corresponden. También tiene en su habitación una especie de hoguera sagrada con huesos y plumas donde practica la Regla de Palo en la que se procede a sacrificios de animales.

Iglesia de Regla, del otro lado de la Bahía de La Habana. DR Amilcar Ortiz

El sincretismo es evidente en muchos lugares de culto en Cuba, como por ejemplo en la Iglesia de Regla, un municipio del otro lado de la Bahía de La Habana. Hasta allí nos acompaña el joven autor de documentales Amilcar Ortiz, quien nos explica que la Virgen de Regla es la madre de los navegantes. En un pequeño templo adyacente, Javier, un ingeniero de 31 años, vino a dejar flores y una vela azul a la Virgen de Regla, o sea Yemayá en la religión yoruba.

Afuera, bajo la sombra de un árbol, Lourdes, santera, está fumando un habano y propone al visitante leerle las cartas: “Vamos a la Iglesia pero somos santeras, pertenecemos a la religión yoruba. Lo hacemos en nuestras casas donde tenemos nuestro altar, nuestros orishas, iniciamos a las personas, limpiamos, hacemos ceremonias, misas, purificaciones y distintos rituales para diversos problemas”.

Lourdes, santera, propone a los visitantes de la Iglesia de Regla leerles las cartas. DR Amilcar Ortiz

En la Habana Vieja, en medio de los gases de escape de los viejos autos emblemáticos de la capital cubana y de los impresionantes edificios que parecen estar a punto de derrumbarse, nos vamos hasta una tienda de objetos religiosos. En las paredes, collares de múltiples colores, soperas rojas, amarillas, azules, muñecos negros, santos, piedras, conchas y una gran cantidad de polvos y líquidos extraños.

Aminael Rodríguez es babalawo, o sea un sacerdote de la Regla de Ifá, una subdivisión de la santería. Se encuentra allí comprando lo necesario para preparar medicamentos y rituales. El investigador y santero Abelardo Larduet nos recuerda que “estamos hablando de religiones creadas por una masa desarraigada, subyugada, que tenía que crear mecanismos para resolver sus problemas”. De ahí, por ejemplo, los medicamentos caseros.

Tienda de articulos religiosos, Habana Vieja. DR Amilcar Ortiz

Cada año, los babalawos publican la llamada “Letra del año”, en la que analizan el panorama general y hacen recomendaciones a sus seguidores. Son también quienes inician a los aspirantes a la santería. A partir de la iniciación, uno forma parte de esta religión y tiene derecho a ver ciertas cosas, a participar, a recibir ayuda.

Mucho hermetismo rodea estas ceremonias, pero quienes han podido asistir a una de ellas hablan de personas en trance al ritmo frenético de los tambores: “Ninguna religión africana se concibe sin el ritmo, el canto. Se da algo muy importante también que es la teatralización de la danza, no es bailar por bailar sino para transmitir un mensaje de quién soy yo, qué estoy haciendo, por qué vine”, explica Abelardo.

En las calles de La Habana, es común ver a hombres o mujeres vestidos sólo de blanco, con un paño anudado a la cabeza y un paraguas. Fueron recientemente iniciados y deben permanecer así durante un año. Muchos cubanos también revelan su pertenencia a la santería con los coloridos collares que portan en las muñecas.

Como para todas las otras religiones, la Revolución cubana de 1959 marcó una ruptura para los cultos afrocubanos en la isla. Hasta 1992, el Estado cubano fue declarado ateo y ningún creyente aceptado en el partido y por lo tanto en los puestos de trabajo. Pero el “clandestinaje cultural” que constituye la santería se mantuvo hasta el día de hoy.

Según Abelardo Larduet, "más de un 70% de la población cubana" practica las religiones afrocubanas, y no son solamente los negros. “Te vas a encontrar dentro de la santería negros, blancos, mulatos, médicos, obreros, ingenieros, políticos… de todo. Estas religiones dejaron de ser un feudo del negro para ser un espacio de la cubanidad”, asegura. Y se dice que hasta Fidel Castro consultaría a los babalawos. Para Abelardo no hay duda: “hay mucho de bantú en el pensamiento político de Fidel”.

Un reportaje de Lucile Gimberg, en Santiago de Cuba y La Habana. Realización Pierre Zanutto. Selección musical Fabien Hily.

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