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La muerte del BA Herald, el pequeño gran diario argentino

La muerte del BA Herald, el pequeño gran diario argentino
 
Tapas del periódico Buenos Aires Herald. Facebook/BuenosAiresHerald

El Buenos Aires Herald, el único diario en Argentina que se animó a publicar los crímenes de la última dictadura y el único editado en inglés en Hispanoamérica, cerró sus puertas tras 140 años de existencia. Para algunos fue el pequeño gran diario, para otros una luz en la oscuridad; para todos sus lectores será, sencillamente, inolvidable.

En un bar no muy lejos de la redacción, ahora paralizada y con sus persianas bajas, así relata Sebastián Lacunza, el último director del Buenos Aires Herald, la crónica de esta muerte anunciada: “La crisis del Herald, en parte era puntual del Herald, en parte del mercado. El Herald pasó por diferentes manos, en su momento lo compraron algunos empresarios muy vinculados al gobierno kirchnerista y no obstante el Herald mantuvo una línea. En un momento entró en problemas de financiamiento fuerte, empezó a haber rumores… Eso fue en abril, mayo de 2015. Al mes ya estaban planteando un aviso de reducción, ajuste y cierre. Al año plantearon la posibilidad de cerrarlo, al año y medio lo hicieron semanario, y eso derivó en que la redacción se redujera de 28 personas a 6”.

“Hubo un manejo empresarial que demostró muy poco interés o nulo interés en la continuidad del proyecto del Buenos Aires Herald”, denuncia Sebastián Lacunza. “Luego, hay un problema de la industria. Y a su vez en la Argentina el tercer gran elemento fue el cambio político. Para muchos de los que trabajamos ahí, el tipo de medio generó un vínculo personal que iba más allá de lo laboral.”

El Buenos Aires Herald había sido fundado en 1876 por un escocés como un periódico para la comunidad británica que residía en Buenos Aires, pero nunca fue un medio británico, sino que se definía como de “propiedad anglo argentina residente”. En la década del 60 se empezaba a convertir en un medio influyente y era citado por las agencias y medios internacionales y en la década del 70, construyó su mito.

“El Herald era un diario de centro, de centro derecha, con diversas líneas dentro de su dirección”, prosigue Sebastián Lacunza. “En un primer momento apoyó a la dictadura. Lo que ocurrió fue que el director de entonces, Robert Cox, se sublevó ante lo que estaba ocurriendo, y de alguna manera traicionó en el buen sentido de la palabra a su entorno, a su clase, al gobierno al cual en un primer momento apoyaba. Eso tuvo altísimos costos para él porque él empezó a denunciar sistemáticamente las violaciones a los derechos humanos. Las madres empezaron a recorrer todos los medios de comunicación que les cerraban la puerta, estaban realmente solas, y Cox les abrió la puerta.”
 

Luciana Bertoia tiene 32 años y es una de las periodistas que pasaron por el diario en su última etapa. Para ella, trabajar en el Herald fue como graduarse en la cobertura de temas de Justicia y Derechos Humanos: “Yo entré a trabajar el 16 de mayo de 2013. Al día siguiente falleció Jorge Rafael Videla, el dictador argentino, así que fue un bautismo de fuego porque había que escribir sobre una persona que había sido eje de las denuncias del Buenos Aires Herald durante la dictadura. Que hoy desaparezca el Herald produce mucho dolor, tiene que ver con poner en riesgo este legado de dignidad periodística que aprendimos de Cox”, comenta Luciana.

Los organismos de Derechos Humanos acudían al Herald en esta época porque sabían que la publicación de sus denuncias podía significar la diferencia entre la muerte y la aparición con vida de sus familiares: “Cox aceleró, aceleró, y [el Herald] se transformó directamente en una enorme vidriera que era muy leída por embajadas y por eso tenía un valor gigante que fue fundamental en aquellos años. El Herald mantuvo prácticas profesionales saludables hasta su final”, concluye Sebastián Lacunza.

A poco de cumplir 141 años, el pequeño gran Buenos Aires Herald consiguió no solamente un lugar en la historia del periodismo, pero sobre todo la gratitud eterna de las víctimas de todos las violaciones a los Derechos Humanos que sus páginas denunciaron y que quedarán para siempre en la memoria de sus lectores.

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