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Américas

Trump evita hablar del control de armas tras la matanza en Florida

media Donald Trump durante su discurso a la nación desde la Casa Blanca, el 15 de febrero de 2018. REUTERS/Leah Millis

La cúpula republicana de EE.UU. señala que el detonante de las reiteradas masacres en escuelas es la salud mental de los agresores. El de Broward es el tiroteo número 18 que se produce en una escuela estadounidense en lo que va del año.

El presidente Donald Trump se dirigió este 15 de febrero a su nación con un breve discurso en el que aseguró que, tras la masacre en Florida, hará que la protección de las escuelas sea “una prioridad” en su gestión.

“Ningún niño ni ningún profesor debería sentirse en peligro en una escuela estadounidense”, dijo el presidente. Sin embargo, no mencionó ni una sola vez las armas. Centró su discurso en las personas con problemas de salud mental y, para evitar este tipo de incidentes, pidió a los ciudadanos que alerten a la policía de conductas sospechosas.

En un tuit anterior a su comparecencia, el mandatario se adelantó a las conclusiones de los investigadores al afirmar que hay “muchas señales” que indican que el agresor es “un perturbado”. Se refería a Nikolas Cruz, un exalumno de 19 años que, según las autoridades, había sido expulsado por “problemas de conducta” de la escuela Marjory Stoneman Douglas, donde abrió fuego el miércoles y acabó con la vida de 17 personas.

En el Congreso, el presidente de la cámara baja y tercera autoridad del país, Paul Ryan, centró también su discurso en la salud mental y señaló que esta masacre no debería llevar a que los estadounidenses pierdan su derecho a poseer un arma. “Hay más preguntas que respuestas en este momento”, dijo, refiriéndose a la investigación en curso.

El senador demócrata Chris Murphy mostró la otra cara de la moneda en el hemiciclo y culpó la pasividad del Congreso ante una reforma de la legislación sobre las armas. “Esta epidemia de masacres solo pasa en los Estados Unidos (...) y no por casualidad ni por mala suerte, sino porque no hacemos nada para evitarlo”.

Para muchos, esta simple reflexión es suficiente para darse cuenta de que algo no encaja: con 19 años, Cruz no puede comprar alcohol pero sí pudo adquirir un arma de manera legal.

Este es el tiroteo número 18 que se produce en una escuela estadounidense o en sus inmediaciones en lo que va del presente año, según la organización por el control de armas Everytown for Gun Safety. Además, el Servicio de investigación del Congreso calcula que los ciudadanos de este país poseen el 48% del total de armas que están en manos de civiles en todo el mundo. Eso se traduce en 310 millones de armas y significa que en Estados Unidos se tienen más armas per cápita que en ningún otro país.

La Asociación Nacional del Rifle gastó más de 21 millones de dólares en la campaña a favor de Trump

Ante este tipo de masacres, la administración Trump ha usado dos discursos de manera reiterada. Si el agresor nació en Estados Unidos, le consideran una persona con problemas mentales. Pero, si su procedencia es extranjera, le acusan de terrorista y llaman a una protección de las fronteras y a una reforma migratoria. Esto refuerza el discurso del presidente que, desde su llegada a la Casa Blanca, ha culpado a los migrantes de importar la violencia al país.

Independientemente del origen del agresor, el denominador común en todos estos ataques son las armas. Sin embargo, los republicanos nunca las han identificado como el problema. Más bien creen que si más personas hicieran uso del derecho que les da la Segunda Enmienda de la Constitución para hacerse con un arma, se podrían evitar este tipo de ataques.

El mayor lobby de las armas en Estados Unidos financió parte de la campaña presidencial de Donald Trump. Según el Center for Responsive Politics, que hace un seguimiento del dinero que se invierte en política, la Asociación Nacional del Rifle gastó más de 21 millones de dólares en ayudar a que el magnate llegara a la Casa Blanca. Fue el candidato en quien más dinero ha invertido desde su fundación en 1871.

Es decir, mientras Donald Trump esté al frente del país, difícilmente se verá que los republicanos acepten algún cambio de legislación que perjudique al sector que, en parte, llevó a su candidato a la presidencia.

Por Bricio Segovia, corresponsal de France 24 en Washington

 
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