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Américas

La reseña de la prensa francesa del 18 de abril de 2018

media El nuevo presidente cubano Miguel Díaz-Canel a finales de marzo 2018. Reuters

Le Monde evoca hoy un "acontecimiento histórico en Cuba: por primera vez en casi 60 años, ese país no será dirigido por un Castro".

Raúl Castro, 86 años, pasará el poder a Miguel Díaz-Canel, 57 años. “Raúl se aparta del poder pero el castrismo sigue”, sugiere el vespertino.

"Es una sucesión sin transición”, dice a Le Monde el historiador Rafael Rojas, profesor invitado en la Universidad de Yale. “Es una transición autoritaria en la que los cubanos guardan silencio que no va acompañada de una transición hacia la democracia", agrega Rojas.

Sobre el nuevo presidente cubano, Le Monde estima que el sucesor de Raúl Castro “no parece tener la intención de desviarse de la línea del Partido Comunista Cubano".

El vespertino se pregunta "si el delfín logrará liberarse de la tutela del que lo ha puesto al frente del poder". Sólo el tiempo lo dirá pero la respuesta tal vez se encuentre en el mismo artículo, cuando se evoca el gobierno de Raúl Castro: "Fueron diez años que transformaron de manera profunda la vida de los cubanos pero sin cuestionar el castrismo".

A propósito de cuestionamientos, ese diario trae una entrevista de James Comey ex director del FBI, quien fue despedido de ese cargo por Trump.

Comey critica duramente a Trump pero también le reconoce cualidades: una inteligencia "por encima del promedio" y "una energía extraordinaria". También estima que Trump "fue elegido presidente de legalmente y conforme a la Constitución".

Comey tampoco “tiene ninguna duda sobre el hecho de que es el presidente legítimo” de su país. De hecho, el ex patrón del FBI precisa que cuando él afirma que Trump "no es apto a ser presidente de los Estados Unidos, no se trata de un juicio político sino sobre los valores”.

“Trump no es apto a ser presidente sobre fundamentos morales, porque no refleja los valores de Estados Unidos”, precisa James Comey.

El ex director del FBI compara los métodos de Trump con los de la mafia italiana. Pero no porque Trump ordene "quebrar piernas, robar bancos o destruir almacenes" como es el caso de los mafiosos italianos, sino en el sentido de que "todo gira en torno a él". Trump es "el patrón, no hay nada por encima de él", precisa James Comey.

“¿Trump aprobó entonces el estrés test, la prueba de resistencia, como presidente de Estados Unidos?”, pregunta Le Monde. “Cualquier presidente lo pasaría porque las instituciones y los valores de los ciudadanos de mi país son muy fuertes”, concluye Comey.

Macron, en cambio, no pasó el examen en el Parlamento europeo sobre la iniciativa que lanzó al comienzo de su mandato para darle un nuevo impulso a la Unión Europea. Esto asegura en todo caso L’Humanité.

“Ambiciones europeas: Macron reprueba en Estrasburgo”. El mandatario “ya no se explaya sobre su discurso inicial de refundación de la Unión Europea”, escribe el diario de izquierda.

“En teoría, sigue con la idea de una Europa a varios ritmos, en la que los más ambiciosos pueden avanzar”, pero Macron “no parece tener la capacidad para convencer a los demás jefes de Estado”.

A pesar de todo, el mandatario francés lanzó una advertencia sobre el auge de partidos autoritarios europeos. Entre ellos, el partido Fidesz del reelecto presidente húngaro Viktor Orbán.

Liberation escribe que Macron “alertó contra el resurgimiento de una forma de guerra civil europea" en la que "la fascinación iliberal aumenta cada día". El mandatario no quiere que se instale en Europa lo que él llama "la ilusión del poder fuerte, del nacionalismo, del abandono de las libertades".

Esa “ilusión mortífera" que precipitó al continente europeo "en el abismo", subraya. “Frente al autoritarismo, la respuesta no es una democracia autoritaria, sino una autoridad de la democracia", concluye.

Aquí en Francia, sin embargo, Macron es criticado, justamente, por su falta de autoridad.

“La autoridad del Estado fracasa en Notre-Dame-des-Landes”, titula en primera plana Le Figaro.

El diario de derecha se refiere al desalojo de los jóvenes, apodados “zadistas”, que ocupan el terreno donde debía construirse un aeropuerto cerca de Nantes, proyecto que fue abandonado por Macron.

“Los zadistas, que están determinados a quedarse, han recibido refuerzos y desafían a las fuerzas del orden, las cuales soportan cada vez menos las órdenes de inmovilismo”, anota Le Figaro.

Para terminar, reseñemos una nota del mismo diario titulada: “La vida de los rehenes tras haberse librado de las garras de los terroristas”.

Es una serie de entrevistas a cuatro franceses sobrevivientes de ataques yihadistas como el del Bataclán, la sala de conciertos donde murieron 90 personas en 2015.

Uno de los rasgos clásicos es el efecto de disociación. Bruno Poncet, 45 años, rehén de los terroristas del Bataclán durante hora y media, regresó a casa a contarle a su esposa como "si hubiera estado en una película y no fuera su propia vivencia".

Otra sobreviviente del Bataclan, Edith Seurat, cuenta que aún sufre de "crisis de pánico, trastornos de elocución y concentración".

En el caso de esta mujer de 39 años, la angustia se ha concentrado en detalles banales. "No soporto a la gente que lleva paraguas negros porque me hacen pensar en armas; tampoco como carne roja por su poder evocador ni tampoco puedo ver sangre".

Poncet, por su parte, también sufre de este tipo de detalles de la vida cotidiana. "No soporto que me toquen en el metro, cuando alguien me roza, aprieto los dientes".

Este sobreviviente, que se sintió durante varios meses avergonzado de haber salido con vida del atentado, "siente hoy una fuerza nueva, una determinación y una base, me siento en deuda de aquellos que no sobrevivieron".

Este es un buen ejemplo de resiliencia, es decir, la capacidad que tenemos los seres humanos para adaptarnos positivamente a situaciones adversas.

 
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