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Américas

Fernando Haddad, el delfín de Lula

media Fernando Haddad, candidato sucesor de Lula Da Silva a las presidenciales de Brasil REUTERS/Rodolfo Buhrer

Finalmente, el ex-presidente Lula Da Silva se dio por vencido. Tras las rejas y aplastado por el NO rotundo del Tribunal Supremo Electoral, el político renunció a su candidatura en favor de su ex-ministro de educación, Fernando Haddad.

"Quiero pedir, de todo corazón, a todos los que votarían por mí, que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la República", afirmó Lula en una carta leída ante militantes y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) delante de la cárcel de Curitiba, donde cumple una condena de 12 años por corrupción y lavado de dinero.

El ex mandatario había presentado su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre pero recibió un duro golpe del Tribunal Supremo Electoral el pasado 1 de septiembre cuando se emitió la sentencia definitiva que impedía a Lula aspirar a la presidencia de Brasil.

Lula apeló la decisión y siguió insistiendo. Pero los tiempos electorales finalmente lo acorralaron y el Partido de los Trabajadores, a riesgo de quedarse fuera de la contienda, no tuvo otra opción que echar mano del plan B: Fernando Haddad.

Haddad no tiene el carisma ni el arrastre masivo de Lula pero es el elegido. Es un abogado y ex-profesor universitario de 55 años, de origen libanés criado en Sao Paulo. Suma también una maestría en Economía y un doctorado en Filosofía. A nivel familiar, Fernando Haddad está casado con una dentista y es padre de dos hijos.

Bajo el abrigo de Lula Da Silva, llegó al Ministerio de Educación en 2005 para manejar una de las carteras de las que el ex-mandatario siempre se ha sentido más orgulloso. En el año 2012, fue elegido alcalde de Sao Paulo aún cuando pocos apostaban por él ya que su perfil no era realmente el más atractivo. De hecho, es percibido como "demasiado académico", una cualidad que puede ser útil a la hora de tomar decisiones en beneficio del país pero que no conecta con las clases menos favorecidas o menos educadas, las mismas que votan fielmente por el Partido de los Trabajadores y adoran a Lula Da Silva incluso tras las rejas.

Con la victoria de la alcaldía de una importante ciudad como Sao Paulo en 2012, Haddad demostró que, sin ser el favorito, bien puede dar una sorpresa.

Sin embargo, la herencia de votos no es automática. Haddad no es Lula y él lo sabe. Gustavo Segré, profesor de la Universidad Paulista de Brasil, en entrevista con RFI, calcula que Haddad podrá heredar - con suerte- "entre un 20 y un 30% de los votos que tendría Lula en este momento si fuera candidato".

El resto del trabajo va por su cuenta y vaya que debe apurarse. Haddad tiene menos de un mes para conquistar a los electores brasileños, incluyendo a los mismos militantes y seguidores de su partido.

"No va a poder heredar todos los votos de Lula, pero sí una parte. Me parece significativo que en los dos últimos sondeos, el candidato que más progresa es Haddad, aunque es verdad que queda menos de un mes para la primera vuelta así que su desafío va a ser transmitir la información de que él es el candidato de Lula y de que Lula le apoya", explica a RFI, Gaspard Estrada, director del Observatorio Político para América Latina y el Caribe (OPALC), en París.

Bolsonaro sale de cuidados intensivos

Y mientras Haddad era ungido como el nuevo candidato del PT, su más importante contendor, el ultra-derechista Jair Bolsonaro, apuñalado en el estómago el pasado jueves durante un acto de campaña, abandonó este martes la unidad de terapia intensiva del Hospital Israelita Albert Einstein en Sao Paulo.

Bolsonaro, de 63 años, tuvo que someterse a una colostomía y requerirá una nueva cirugía para reconstruir el tránsito intestinal, según el parte médico oficial. El candidato se mantiene a la cabeza de las encuestas con un 24% de intención de voto, capitalizando la solidaridad de los electores ante una agresión repudiada por el mundo entero.

Las elecciones presidenciales en Brasil prevén dos vueltas: la primera el 7 de octubre donde el ganador debe obtener más del 50% de los votos para ser declarado presidente electo. De no alcanzar ese porcentaje, que se vislumbra ya como el escenario más probable, se realizaría una segunda vuelta el 28 de octubre con los dos candidatos más votados.

El panorama sigue siendo bastante incierto. Ni Bolsonaro ni el nuevo ungido, Haddad, parecen tener el músculo político para ganar en primera ronda. Nada garantiza tampoco que sean ambos los protagonistas de la segunda.

El gran favorito como figura política, desde su celda y sin derecho a ser candidato, sigue siendo Lula Da Silva, que cuenta con un sólido 40% de apoyo popular.

 
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