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Américas

Trump en California: "Me comprometo a limpiar y proteger todo esto"

media Donald Trump entre las cenizas de Paradise, California, acompañado por el gobernador Gavin Newsom y el jefe de la Agencia Federal de Situaciones de Emergencia, Brock Long REUTERS/Leah Millis

El presidente estadounidense, Donald Trump, hizo un recorrido por la pequeña ciudad de Paradise, devastada por el incendio más mortífero de toda la historia de California, que deja ya más de 70 muertos y 1.000 desaparecidos

El escenario es absolutamente desolador: casas destruidas, vehículos calcinados, un aire espeso, irrespirable... y muy especialmente, un color gris interminable que golpea la vista. Sólo una tímida bandera estadounidense aporta algo de color al paisaje. Eso es lo que queda de Paradise, un pueblo de 27 mil habitantes que está más lejos que nunca de hacerle honor a su nombre, luego de haber sido protagonista del incendio más letal de la historia californiana.

Entre las cenizas que aún flotan en el ambiente, aterriza Donald Trump. Le acompañan en el recorrido el gobernador del estado de California, Jerry Brown, y el gobernador recientemente electo, Gavin Newsom.

Vestido de funcionario “todo terreno” pero sin máscara, Trump expresó su tristeza por la ciudad de Paradise y por todas las zonas afectadas por el fuego en California:

“Vamos a ocuparnos de las personas que han sido gravemente heridas y de las familias que han perdido a sus seres queridos… no tenemos la cifra final de fallecidos o desaparecidos. Hay zonas a las que no hemos podido ni siquiera acceder pero un grupo de gente increíble está haciendo el trabajo y todo va a salir bien…”

Está previsto que Donald Trump se reúna con el cuerpo de bomberos a cargo de la zona, así como con víctimas y familiares afectados por los feroces incendios, como el llamado "Camp Fire", que comenzó hace más de una semana en la pequeña localidad de Paradise, ha destruido cerca de 57.500 hectáreas en el norte del estado. Es el incendio más mortífero en la historia de California.

En el sur del estado, cerca de Los Ángeles, el "Woolsey Fire" ha quemado en tanto unas 40.000 hectáreas, incluidas partes del balneario de Malibú, hogar de muchas estrellas, y ha dejado al menos otros tres muertos.

Cerca de 9.000 bomberos han sido desplegados en los dos frentes, decenas de miles de habitantes han sido evacuados de sus hogares y muchos permanecen impedidos de volver a ellos.

El incendio también es político

Este gran estado del oeste estadounidense encarna la oposición a Trump en muchos frentes, desde la inmigración y el medioambiente, hasta la regulación del porte de armas de fuego. El estado más poblado del país es también el que más inmigrantes sin papeles tiene, blancos frecuentes de la política presidencial.

Tras desatarse los violentos incendios, Trump denunció la mala gestión forestal por parte de las autoridades de California, olvidando que en su mayoría se encuentran bajo control federal. Amenazó también con recortar los fondos federales, en tanto el Congreso dedicó un presupuesto de 2.000 millones de dólares a la lucha contra los incendios forestales en el año fiscal 2018.

Después, sin embargo, el mandatario cambió de tono: declaró una "gran catástrofe" en California, saludó el trabajo de los bomberos y dio muestras a la población de su apoyo, al explicar que habló directamente con el gobernador demócrata Jerry Brown sobre la tragedia. Esta semana también mandó al terreno a su secretario de Interior, Ryan Zinke.

 

 
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