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[ESPECIAL] Así sacudió #MeToo al mundo en 2018

[ESPECIAL] Así sacudió #MeToo al mundo en 2018
 
Protesta feminista en Madrid en el Día de la Mujer. REUTERS/Susana Vera

El 5 de octubre del 2017 estallaba el escándalo Harvey Weinstein. El New York Times revelaba que el famoso productor de cine estadounidense había acosado y violado a numerosas actrices. La actriz Alissa Milano sugirió en Twitter que todas las mujeres que habían sufrido lo mismo escribieran #metoo para medir la amplitud del problema. Pronto, eran avalanchas de mensajes que se apoderaban de las redes sociales en los cinco continentes. ¿Qué impacto tuvo #metoo en las sociedades del mundo? Relato de un año de seísmo feminista.

El 24 de noviembre de 2018, unas 50 mil mujeres marchaban en París y en toda Francia para denunciar abusos sexuales y violencia machista. Una manifestación alentada por las numerosas iniciativas que han nacido desde el caso Weinstein y que se afianzaron en 2018. “Se produjo un cambio con el movimiento #metoo –#yotambién- que permitió que la gente esté dispuesta a escuchar”, explica Marion Shaefer, portavoz de la manifestación parisina.

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Pero en España las mujeres no esperaron el #metoo, una palabra clave creada en 2006 por la activista Tarana Burke, retomada por la actriz estadounidense Alissa Milano, para salir a la calle. El contexto de lucha feminista le dio sin embargo un poderoso altavoz a la ola morada del 8M, con 6 millones de manifestantes españolas que denunciaron violencias, desigualdad

salarial y discriminación el 8 de marzo pasado.

También de morado y de verde se vistieron miles de argentinas que salieron a las calles a exigir acciones contundentes contra los acosos, las violencias, los feminicidios y por la igualdad.  Las manifestaciones del 8M argentino tuvieron un trasfondo particular: el debate para legalizar o no el aborto libre hasta la semana 14. Mientras que el Congreso dio el sí, el Senado rechazó la legalización. Y hoy, el #metoo argentino se llama #MiraComoNosPonemos, desde las denuncias de varias actrices quienes acusan al actor y cantante Juan Darthés de abuso y violación.

►►Escuche también nuestro reportaje: ‘#MiraComoNosPonemos’: el ‘#MeeToo’ argentino◄◄

En China, a pesar de la censura en internet, el hashtag #Ricebunny que se pronuncia “me too” tuvo un éxito contundente. El diario inglés The Guardian cuenta que una revista china pidió a sus lectores mandar tetimonios de acoso y abuso. Recibió más de 1.700 mensajes en menos de 24 horas. En respuesta al movimiento, el ministerio de Educación propuso penalizar el acoso sexual de aquí al 2020. En India, en donde las violaciones en grupo son una verdadera epidemia, las mujeres se anotaron un golazo el 17 de octubre de 2018 cuando un ministro renunció al ser acusado de acoso por unas veinte personas.

En Estados Unidos, un #metoo profundamente político

En Estados Unidos, el ojo del huracán, un número record de mujeres se lanzaron a la conquista de las urnas en las elecciones de medio mandato. Ya sea en el Congreso, el Senado, en las gubernaturas o en cualquier comicio local, se lanzaron mujeres aún sin experiencia política. Entre las candidatas electas, la campaña de Alexandria Ocasio-Cortez es simbólica. A los 29 años será la mujer más joven en entrar al Congreso.

Fue en Estados Unidos también en donde se vio ante las cámaras del mundo entero lo que significa testimoniar en la era de metoo. Christine Blasey Ford acusó al entonces candidato de Donald Trump a la Corte Suprema, de intento de violación durante una reunión estudiantil en 1982. Brett Kavanaugh fue convocado por el Senado y Blasey Ford también fue audicionada. “Me empujaron a la cama y Brett se me

subió. Empezó a manosearme y a frotarse. Grité con la esperanza que alguien abajo me oyera“, contó en su primer relato de los hechos .  Sin embargo, la investigación del FBI no encontró indicios contundentes y el Senado confirmó la nominación de Kavanaugh.

El 2019 promete ser igual de combativo. Con la palabra liberada, la conversación está apenas empezando. Pero para muchos y muchas, incluyendo feministas, el flujo público sin filtros de denuncias pone problema, ya que pocas se hacen ante los tribunales. Según un sondeo de la Fundación por las Mujeres en Francia, 7 de 10 mujeres víctimas de violencias se animaron a testimoniar en el país, pero solo un 8% acudió a un abogado. “Lo que se plantea es que, si hay muy pocas denuncias que se vuelven condenas, ¿debemos llevar la justicia a otros foros como las redes sociales o los medios, y dejar de lado los tribunales?”, resaltó la polemista neoconservadora francesa Eugénie Bastié hace unos meses.

¿Guerra de sexos o ‘backlash’?

Más allá de la cuestión legal, otro argumento en contra de #metoo surgió: la degradación de las relaciones entre hombres y mujeres, en donde no cabría la seducción. Lo que expresaba la polémica tribuna en el diario Le Monde de Catherine Deneuve “Por el derecho de ser importunada y contra el puritanismo”, tras el auge del eslogan francés #DenunciaATuCerdo.

“Yo no estoy de acuerdo con tratar a un hombre de cerdo, es una

forma de desprecio” explicaba a RFI, Gabriela Trujillo, quien trabaja en el mundo de la cultura y firmó la tribuna en enero pasado.

¿Guerra de sexos? Difícil decirlo, lo que es cierto es que al menos en Estados Unidos los efectos negativos se están manifestando. Según Bloomberg, #metoo pone a Wall Street nervioso. Sus altos dirigentes están dudando aún más que antes en contratar a mujeres y peor si son jóvenes: su presencia representaría para ellos un “riesgo desconocido”.

Los historiadores del feminismo llaman a esto el “backlash”, el latigazo: cuando se hace un paso hacia adelante, se hacen dos hacia atrás. Quizás hay que ver este año 2018 desde la perspectiva de una larga marcha como la han sido todas cuando se trata de los derechos de las mujeres.

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