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Américas

En Táchira, 'la marcha será una manera de presionar para que acepten la ayuda'

media En Colombia, los venezolanos compran productos, medicinas, alimentos que no se encuentran en Venezuela por la escasez o que son mucho más caros a causa de la hiperinflación. REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez

Se estima que entre 35.000 y 70.000 personas cruzan cada día el puente Simón Bolívar, en la frontera colombo-venezolana. Allí se encuentra Benjamin Delille, corresponsal de RFI, quien nos contó cuál es la situación en la zona y qué posibilidades existen para la llegada de la ayuda humanitaria a Venezuela.

Cada día desde las siete de la mañana, un importante flujo de personas cruza el Puente Simón Bolívar, explica Benjamin Delille, corresponsal de RFI en Venezuela. La gran mayoría está viviendo en San Antonio del Táchira y va hasta Colombia, a La Parada, justo antes de Cúcuta. Allí, compran productos, medicinas, alimentos que no se encuentran en Venezuela por la escasez o que son mucho más caros a causa de la hiperinflación.

Otra razón de este flujo muy grande de personas es que muchas emigran de Venezuela para otros países de América Latina. Son personas de muy bajos recursos que no tienen dinero suficiente para pagarse un pasaje de avión. Generalmente, les lleva meses preparar su despedida porque el proceso para tener los documentos necesarios es muy largo. Luego, toman autobuses o caminan para otra ciudad de Colombia, o hasta otros países como Ecuador, Perú, Chile o Argentina.

Si bien ese puente es muy utilizado, no servirá para la ayuda humanitaria. En efecto, desde que el gobierno venezolano cerró la frontera en 2015, sólo sirve para personas que van a pie. Además, las oficinas de emigración de ambos países vigilan cuidadosamente todo lo que entra y sale, y las autoridades venezolanas afirman que la ayuda humanitaria que llegó a Cúcuta no está registrada y no puede entrar por no haber pasado todas las pruebas.

Según dijo Juan Guaidó, una marcha irá hasta San Antonio de Táchira el próximo 23 de febrero para reclamar que esta ayuda entre al país. Muchas personas en la frontera dicen que por el reglamento existente entre ambos países, no puede pasar la frontera de una manera legal. Guaidó, por su parte, no precisó si entrará legal o ilegalmente.

Más allá de esto, se piensa que esta marcha será una manera de presionar a los militares y a las autoridades venezolanas para que acepten esa ayuda, que muchos venezolanos esperan con ansias debido a la escasez y a la falta de medicinas.

Sin embargo, según el doctor Alexis Sánchez, que coordina la marcha en San Cristóbal (la capital del estado Táchira), la ayuda no está destinada a todos los venezolanos sino más bien a las personas que están en condiciones de salud muy precarias y arriesgan su vida al quedarse del lado venezolano por no tener suficientes medicinas. Hay alrededor de 300.000 personas concernidas.

Básicamente, la ayuda consiste en comida deshidratada y medicinas. Medicinas que ya no se consiguen en Venezuela, para la gente que necesita diálisis por ejemplo, un problema recurrente en el país. El doctor Sánchez, de la ONG Médicos por Venezuela, explica que casi no se producen medicamentos en el país, el 95% son importados, y con el problema de la hiperinflación ya no se pueden comprar. Hoy en día, los hospitales en Venezuela faltan de todo.

Desde hace tres años, hay una demanda muy fuerte en Venezuela para que se abra un canal humanitario, pero este canal siempre fue negado por el Gobierno. Si bien éste reconoce que hay escasez de medicinas, culpa a Estados Unidos por sus sanciones que bloquean la economía e impiden a las empresas internacionales farmacéuticas vender sus medicinas a Venezuela.

Existen pues dos versiones, concluye Benjamin Delille: la oficialista, que dice que si no hay medicinas es porque las empresas no pueden venderlas a Venezuela por las sanciones, y la de los opositores, quienes culpan la situación económica muy grave de hiperinflación, por la cual ya no hay recursos suficientes para comprar medicamentos.

 
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