Escuchar Descargar Podcast
  • 23h13 - 23h30 GMT
    Resto del programa 17/06 23h13 GMT
  • 23h00 - 23h13 GMT
    Informativo 17/06 23h00 GMT
  • 21h13 - 21h30 GMT
    Resto del programa 17/06 21h13 GMT
  • 21h00 - 21h13 GMT
    Informativo 17/06 21h00 GMT
  • 16h13 - 16h30 GMT
    Resto del programa 17/06 16h13 GMT
  • 16h00 - 16h13 GMT
    Informativo 17/06 16h00 GMT
  • 14h03 - 14h30 TU
    Resto del programa 17/06 14h03 GMT
  • 12h13 - 12h30 GMT
    Resto del programa 17/06 12h13 GMT
  • 12h00 - 12h13 GMT
    Informativo 17/06 12h00 GMT
  • 10h13 - 10h30 GMT
    Resto del programa 17/06 10h13 GMT
  • 10h00 - 10h13 GMT
    Informativo 17/06 10h00 GMT
  • 23H03 - 23H30 TU
    Resto del programa 16/06 23h03 GMT
Para disfrutar plenamente de los contenidos multimedia, necesita instalar el plugin Flash en su navegador. Para poder conectarse, debe activar las cookies en los parámetros de su navegador. Para una navegación óptima, el sitio de RFI es compatible con estos navegadores: Internet Explorer 8 y +, Firefox 10 y +, Safari 3 y +, Chrome 17 y + etc.
Américas

Conozca a los cinco funcionarios de Trump que buscan derrocar a Maduro

media John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de la Administración Trump, 2 de abril de 2019. REUTERS/Joshua Roberts

Elliott Abrams, John Bolton, Mike Pompeo, Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone son, según Maduro, las 'principales figuras del imperialismo'. Todos ellos están buscando abierta y activamente sacarlo del poder y expresan al mismo tiempo su decidido respaldo a la oposición, en particular endureciendo las sanciones contra Caracas.

Elliott Abrams, de ‘bestia’ diplomática a ‘halcón’ antichavista

Este abogado veterano nació en Nueva York el penúltimo sábado de enero de 1948 y creció en una familia judía. Ha sido criticado, condenado e incluso indultado. En Cuba es conocido como ‘La Bestia’, por la resistencia que impuso a la posibilidad de que la isla se uniera a los diálogos liderados por Estados Unidos entre el sur de África y Angola, lo que postergó el fin del conflicto por varios años y, por estos días, lo tildan de ‘halcón antichavista'.

Con un pasado político nublado, este diplomático de mirada fría fue designado como enviado especial de Estados Unidos para los asuntos de Venezuela el 25 de enero, un día después de cumplir sus 71 años.

El anuncio que lo puso de nuevo en la diana política lo hizo Mike Pompeo, el secretario de Estado de Estados Unidos. Y, tras la asignación de su nueva misión, revivieron las reseñas sobre los antecedentes que lo llevaron a pasar de ser ficha clave de la administración de Ronald Reagan a ser sentenciado por ocultar datos sobre el ‘Irán-Contra’.

Antes de convertirse en el eje de las acusaciones en este escándalo -que se destapó en 1986 y puso al descubierto la venta de armas estadounidenses a Irán en medio de la guerra con Irak y el uso de esos recursos para la financiación del movimiento nicaragüense “Contra”, que atacó a miles de sandinistas en operaciones que estaban prohibidas por las autoridades- Abrams trabajó para el Partido Demócrata, fue ayudante en el Senado, se casó y tuvo tres hijos.

Su mirada se fijó en Centroamérica en 1991, cuando, en sus funciones como subsecretario de Estado para Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios, de la mano de Reagan, organizaciones defensoras de la comunidad lo señalaron de participar en el encubrimiento de hechos violentos en Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador. En ese año, reconoció su culpabilidad en un par de delitos sobre el controvertido caso y obtuvo una pena de 24 meses de libertad condicional, de los cuales se salvó con la llegada al mando de George W. Bush, quien lo libró de pagarlos.

Poco después, fue nombrado ayudante especial del presidente y director para Democracia, Derechos Humanos y operaciones internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional y, durante 2001, recuperó la estabilidad y alzó de nuevo su vuelo político, pese a las dudas acerca de su gestión. Apenas 12 meses después tuvo en su poder información confidencial sobre el intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez, al cual le habría dado el visto bueno.

En su ensombrecido prontuario figura el nombre de una masacre. Se trata de la muerte de cerca de 1.000 hombres en la población salvadoreña de El Mazote, donde las víctimas perdieron la vida justamente a manos de tropas entrenadas por Estados Unidos, hecho tras el cual aseguró que se trataba de al menos 600 fallecidos menos. Un ajuste de cuentas en el que su versión era inferior.

Mientas que Pompeo lo cataloga como el líder necesario para enfocar los esfuerzos estadounidenses en el restablecimiento de la democracia venezolana, demócratas y organizaciones sociales afirman que es el precursor de la instauración de escuadrones de muerte con el fin de imponer sus preceptos a sangre y fuego.

John Bolton, el ‘halcón’ militarista del Gobierno de Trump

Tiene un año menos que Abrams, pero los mismos pulmones guerreristas. Es el consejero de Seguridad Nacional de la Administración Trump. El despliegue de tropas hace parte de su lenguaje cotidiano, tanto que fue precisamente una nota referente al envío de 5.000 soldados a Colombia la que lo sacó de nuevo a flote en medio de la tormenta desatada por la crisis de la nación petrolera.

Maduro lo apoda ‘Doctor Chapatín’, como gesto satírico al comparar sus rasgos físicos con los de uno de los personajes del programa de humor mexicano ‘Chespirito’. Su trayectoria incluye la planeación de intervenciones con todo tipo de armamento y sin límites territoriales, desde la invasión a Irak hasta la ruptura del pacto nuclear con Irán.

Al igual que Abrams, trabajó con George W. Bush, y su recorrido lo ha hecho merecedor del calificativo de “autoritario”, dada su constante defensa de los ataques militares como acciones “preventivas” sea contra el país que sea.

Entre 2005 y 2006, fungió como embajador del gobierno ante la ONU, labor que fue suspendida por la victoria de los demócratas en los comicios legislativos, triunfo que selló su salida del cargo.

Su estrecho vínculo armamentista data de los años en los que se desempeñó como subsecretario para el Control de Armas y Seguridad Internacional, donde agentes de inteligencia que trabajaban bajo sus órdenes asociaban su nombre con el término presión.

La suya es una conversación recurrente sobre los intereses de Estados Unidos, una en la que las advertencias sobre el uso de los recursos venezolanos por parte de Maduro y su cúpula pasó a ser una prioridad ante la que se encarga de reiterar las sanciones a la estatal petrolera PDVSA.

Mike Pompeo, el ‘halcón’ señalado por espionaje

Hace poco más de un año que ostenta el cargo de secretario de Estado de Estados Unidos. Es californiano y el espionaje hace parte de las palabras asociadas a su nombre. Tiene 55 años y su cercanía a las misiones de indagación lo llevaron a ser nombrado, en 2016, como director de la CIA por el propio Trump, quien luego lo llevó a su gabinete como reemplazo de Rex Tillerson.

Durante el periodo que estuvo al frente de la agencia de inteligencia declaró que pretendía formar una CIA mucho más implacable, e incluso “agresiva, despiadada y brutal”. Una criticada muestra de carácter que le mereció decenas de reproches.

En su paso por la Cámara de Representantes, hizo parte del Comité de Inteligencia, un órgano tan controvertido como extralimitado. El férreo estilo disciplinario que promulgaba en sus tiempos en la CIA chocó fuertemente con la compasiva lealtad que mostraba hacia Trump y sus figuras más próximas.

Tal es su fidelidad con el presidente, que, aunque los informes de la CIA arrojaron conclusiones contrarias a su versión sobre la injerencia rusa en los comicios que lo llevaron al poder, se resistió a contradecir sus declaraciones sobre el tema, como lo ha hecho también en casos relacionados con los vínculos con Corea del Norte.

Con el estallido de la fuerza opositora en Venezuela, se mostró firme en la voluntad de conservar el funcionamiento de las misiones diplomáticas en esa nación, sin temor a las represalias de Maduro por ignorar los plazos dados para que las delegaciones políticas estadounidenses abandonen el país, pues dice no reconocer la autoridad de dicho presidente, sino la de Guaidó.

Marco Rubio, el ‘halcón’ que aboga por las sanciones

Es uno de los ‘halcones’ menores. Tiene 47 años. Es hijo de migrantes. Nació en Miami, pero sus raíces son cubanas y ocupa un escaño en el Senado por cuenta de la representación de Florida.

Aspiró, como precandidato republicano, a la Presidencia en el 2016. Profesa la religión católica, se graduó de abogado y su curso político ha avanzado a fuerza entre senderos de investigaciones sobre una presunta evasión de impuestos que todavía no ha sido probada.

Lo suyo son las contribuciones al endurecimiento de las sanciones económicas. Para hacerlo, se ha convertido en una especie de emisor de recordatorios sobre la utilidad de crear un cerco contra los movimientos de Maduro, y no titubea al afirmar que llegará el momento en el que este tendrá que decidir entre dejar el mando ya sea “por las buenas” o “por las malas”.

Señala que no busca un esquema de destituciones en Venezuela, sino evitar un baño de sangre provocado por la resistencia de Maduro, ya que, contrario a Abrams y Bolton, declara no abogar por una intervención militar, sino por garantizar la destinación de los ingresos petroleros solo al pueblo venezolano.

Con solidez para las cuentas, este senador insiste en que busca encausar el porcentaje de ingresos que Venezuela recibe de Estados Unidos por compra de crudo, con el fin de que vaya a parar a las arcas del que consideran como el gobierno legítimo, el de Guaidó.

Mauricio Claver-Carone, el 'halcón pro bloqueo'

De línea dura y a favor de las polémicas medidas de Trump frente a Cuba y Venezuela, este funcionario, que también tiene raíces cubanas, dirige la dependencia de Asuntos de Latinoamérica dentro del Consejo de Seguridad. Ha trabajado ala con ala junto al militarista Bolton y es catalogado como el ‘halcón pro bloqueo’ contra la isla gobernada por Miguel Díaz-Canel.

Cuando ascendió a dicha posición, los aires demócratas lo tildaron de defensor del embargo cubano, de retrógrado y hasta de dinosaurio político, al asociarlo con la promoción del aislamiento comercial de ese país.

Sobre ambos polémicos casos, tanto el castrismo como el chavismo, ha tomado una posición más bien parca en la que se muestra como defensor de los derechos. Apenas días después de que su gobierno reconociera a Guaidó como presidente encargado, declaró que evaluaba la alternativa de la apertura de un corredor humanitario en Venezuela, apunte que remató con la posibilidad de que dicha misión requiera la participación de algunas tropas, abriendo así el margen a una intervención militar.

Su tendencia política es tan afín al gobierno de turno que, en noviembre de 2016, cuando aún se dedicaba a las tareas como fundador de un comité promotor de la acción política en respaldo al embargo, aseguró haber notado cuán “conmovido” estaba el actual presidente ante los relatos de violación de Derechos Humanos en territorio cubano.

Poco después, desplegó sus alas desde su montaña conservadora para hacerse campo junto al magnate neoyorquino de 72 años que logró convertirse en presidente, para ganarse un lugar en el nido de Trump, el ‘halcón’ mayor.

 

Con EFE, Reuters, AFP, France 24.

 
Lo sentimos, el tiempo de conexión disponible para esta operación se ha terminado.