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Asia Pacifico

Oro virtual extraído por esclavos reales

media Jóvenes jugando a videojuegos. Fuente: Glenn Batuyong/Wikipedia.

Presos chinos son obligados a un trabajo forzado bastante peculiar: jugar a videojuegos online para acumular un dinero virtual. Éste es luego vendido por los jefes de las cárceles a jugadores occidentales dispuestos a comprar con dinero real un oro que sólo existe en mundos fantásticos. El diario británico 'The Guardian' recogió el testimonio de un ex convicto que sufrió castigos físicos para “recolectar” el metal imaginario.

El principio de los videojuegos en línea como World of Warcraft es proponer un mundo fantástico virtual al que se conectan millones de jugadores repartidos en todo el planeta. Cada usuario hace evolucionar a su personaje a medida que éste gana oro virtual -o la moneda imaginaria del producto- a partir de distintas actividades, que van de la simulación de cortar árboles a matar monstruos. Acumular el oro virtual, necesario conseguir nuevas armas o vidas, puede revelarse muy tedioso para los jugadores impacientes por ver crecer a su criatura. Incluso, algunos están dispuestos a hacer trampa y pagar con dinero real para conseguir el dinero virtual, que a priori sólo tiene un valor dentro del video juego. 

Sin embargo, este oro virtual no sólo se puede cambiar por dólares, euros o libras en el mundo real, aunque la práctica esté prohibida en el juego, sino que es una actividad que da trabajo a miles de personas, sobre todo en Asia. Así como existen sweat shops donde se fabrica ropa o aparatos electrónicos en condiciones de explotación laboral, florecen galpones donde jóvenes se dedican al “gold farming”, o “recolección de oro”. Los empleados pasan horas delante de monitores efectuando tareas extremadamente repetitivas en los mundos de los videojuegos populares en Occidente pero no para jugar, sino únicamente para acumular el dinero imaginario que será vendido por internet. El comprador occidental paga con su tarjeta de crédito y ve crecer más rápido a su avatar.

Pero lo que hasta ahora estos jugadores tramposos ignoraban es que el oro virtual comprado en la web pudo haber sido recolectado por presos reales condenados a trabajos forzados en China. Fue el caso de Liu Dali, en el campo de prisioneros de Jixi. Este hombre de 54 años fue condenado en 2004 a tres años de prisión por realizar una “petición ilegal” para denunciar la corrupción del Gobierno de su región, cuenta en su edición del 25 de mayo el diario británico The Guardian. Liu explica que “los jefes de la prisión ganaban más dinero obligando a los reclusos a jugar juegos que forzándolos a hacer trabajos manuales”.

“Había unas trescientas personas obligadas a jugar a videojuegos.  Trabajábamos en turnos de 12 horas en el campo. Les escuché decir [a los jefes] que ganaban entre 5.000 y 6.000 [770 y 924 dólares] por día. No veíamos nada de ese dinero. Las computadoras nunca eran apagadas”, añade Liu.

El ex convicto relata que fue forzado a romperse la espalda en el campo de la provincia de Heilongjiang tallando madera para hacer palillos para comer y escarbadientes, así como a aprender de memoria literatura comunista para “pagar su deuda con la sociedad”, pero asegura que lo más surrealista que le tocó hacer es el suplicio del juego, que no tenía nada de virtual.

“Si no podía cumplir mi cuota, me castigaban físicamente”, relata. “Jugábamos hasta que ya no podíamos ver nada”, explica. El artículo de The Guardian recuerda que China, el país con más internautas del mundo, concentra el 80% de todos los “recolectores de oro” del planeta. Se estima que unas 100.000 personas se dedican a esta actividad a tiempo completo en China.

Según Liu, “muchas prisiones del nordeste de China también obligan a sus presos a jugar juegos. Es algo que debe seguir ocurriendo”, estima.

 

 
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