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Asia Pacifico

La sombra de China sobre la cumbre Trump - Kim

media Turistas de toda China viajan la frontera para observar al país más hermético del mundo, Corea del Norte. E.Damien/RFI

La cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un destaca a un jugador decisivo: China. El aliado de Corea del Norte tiene la intención de participar en cualquier tratado hipotético de paz y también aprovechar la ruptura de Washington con el G7.

Fue en un avión chino que Kim Jong-un llegó el domingo 10 de junio a Singapur para su reunión con Donald Trump. Un detalle que no es anodino porque China tiene la intención de mantener literalmente bajo sus alas al joven líder norcoreano, en el momento en que se prepara para entrar en una negociación con resultado incierto con el presidente de los EE. UU.

La diplomacia china simplemente afirmó que la demanda de transporte provenía de Pyongyang y que una "aerolínea china (había) ofrecido sus servicios". No obstante, con este símbolo, Beijing también quiso recordar a Corea del Norte y Estados Unidos que no se hace ningún arreglo del problema norcoreano sin su aprobación. Un recordatorio de que el propio presidente chino, Xi Jinping, le hizo personalmente a Kim Jong-un, durante sus dos últimas visitas.

Para Kim Jong-un, recurrir a los servicios de aviación chinos puede ser de naturaleza puramente práctica, "pero al mismo tiempo es un gesto simbólico mostrarle a su pueblo que China apoya a Corea del Norte y estará con él si el proceso de desnuclearización con Estados Unidos no funciona ", comentó Koh Yu-hwan, especialista de Corea del Norte en la Universidad Dongguk en Seúl.

China, el principal aliado de Corea del Norte durante la guerra de 1950-53, tiene la intención de participar en cualquier tratado hipotético de paz y aprovechar una posible apertura económica de su vecino. No hay duda en estas condiciones para permitir que Pyongyang se arroje a los brazos de Washington. "China debe estar atenta a los posibles trucos de Corea del Sur y Estados Unidos", advirtió Lu Chao, un experto chino de Corea del Norte, en el diario oficial Global Times. Pero Pekín está jugando en grande con el heredero de la dinastía Kim, cuyos predecesores jugaron astutamente la rivalidad entre chinos y estadounidenses.

"Para Trump, solo existe el G2: EE. UU. Y China"

Una rivalidad que se convierte en una alianza después de las fricciones de Estados Unidos con sus aliados tradicionales del G7. En este nuevo orden mundial, la relación entre Estados Unidos y China debería dar el pulso al mundo. "Para Trump, solo existe el G2: Estados Unidos y China. Según Trump, Europa debería entender que la era del orden económico multilateral ha terminado", analizó el economista suizo Thomas Straubhaar de la Universidad de Hamburgo. Pues, aunque Washington y Beijing sean adversarios, comparten la misma desconfianza hacia el multilateralismo.

"La estrategia de 'América primero' de Trump y el 'sueño chino' de Xi se basan en la misma idea: que las superpotencias tienen la competencia exclusiva para actuar de acuerdo con sus propios intereses", dijo Brahma Chellaney, profesor en el Centro de Investigación de Políticas en Nueva Delhi, en una columna publicada a fines de mayo.

"La relación entre Estados Unidos y China dará forma al siglo 21", profetizaba Barack Obama el 27 de julio de 2009. Su sucesor de pronto hará esto realidad, pero de una manera muy diferente de lo imaginado por Barack Obama en ese momento, cuando Occidente unido esperaba hacer que China aceptara sus reglas del juego.

Con AFP

Artículo adaptado del francés por Tristan Ustyanowski

 
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