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Asia Pacifico

Fallece un buzo en la gruta socorriendo a los estudiantes

media La muerte del buzo ha sido un golpe duro para la moral de los cientos de socorristas movilizados. REUTERS/Stringer

Un buzo tailandés falleció tras haber ayudado a los niños atrapados desde hace trece días en una cueva inundada del norte del país. Esta muerte ilustra la dificultad del camino que hay que recorrer, bajo el agua, hasta llegar a los doce niños y su entrenador de fútbol, bloqueados en esta cueva inundada.

El buzo, un ex miembro de los comandos de la Marina tailandesa, murió porque no tuvo suficiente oxígeno a su vuelta tras haber entregado una reserva de oxígeno. El buzo perdió el conocimiento y su compañero no logró socorrerlo.

Este deceso ilustra las dificultades para socorrer a los estudiantes y su profesor. Un buzo experimentado necesita 11 horas para hacer el viaje hasta donde están los niños: seis de ida y cinco de vuelta, gracias a la corriente. El otro factor de presión es el nivel del agua en la gruta.

Direk Taptim, uno de los socorristas tailandeses, explicó lo siguiente: “Instalamos reservas de oxígeno en la gruta pero la situación no evoluciona mucho. Solo el nivel del agua bajó un poco gracias al bombeo. Pero incluso si cesaran las lluvias, una parte de la gruta seguiría inundada. Lo único que cambiaría es que el nivel del agua sería menos elevado”.

Los socorristas dicen que prefieren esperar a que baje el agua, lo que permitiría a los niños salir a pie por la galería, con una parte mínima de tramos submarinos que se tengan que recorrer con máscaras.

El actual sistema de bombeo, asistidos por ingenieros japoneses, ya ha sacado de la cueva de 10 km de largo el equivalente de más de 50 piscinas olímpicas.

Las autoridades pretenden evitar un plan de emergencia que incluya una salida precipitada. La muerte del buzo ha sido un golpe duro para la moral de los cientos de socorristas movilizados, muchos de ellos extranjeros, australianos o británicos.

Pero si con las lluvias anunciadas para el viernes el nivel de agua vuelve a subir, quizá no tengan elección.

Fue a causa del monzón que los niños se quedaron bloqueados en la cueva el 23 de junio, tras haber decidido, por una razón que todavía no está clara, visitarla después de su entrenamiento de fútbol, con el entrenador, de 25 años.

Mientras, los rescatistas siguen buscando una vía de entrada desde la cumbre de la montaña que esté conectada o sea fácil conectarla con una perforadora, con la parte de la cueva donde están los niños.

El viernes, debían pasar por allí con un detector de movimiento para intentar determinar la localización exacta de los niños desde el exterior.

 
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