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Asia Pacifico

Imran Khan, el explayboy que seduce a los islamistas

media Imran Khan, el 15 de julio de 2018 en Quetta. REUTERS/Naseer Ahmed

La estrella del críquet convertida en político se convirtió en el principal líder de la oposición en los últimos años, y no esconde su ambición de convertirse en primer ministro tras las elecciones legislativas de este miércoles.

En Occidente, se lo conoce sobre todo por sus dotes de deportista y su reputación de mujeriego. En Pakistán, es el abanderado del sector más conservador y rigorista de un país de mayoría musulmana.

Su partido, el Pakistán Tehreek-e-Insaf (PTI), fundado en 1996, gobernó la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa (noroeste) durante cinco años, pero tuvo que conformarse con un puñado de escaños a nivel nacional en las elecciones de 2013.

“Imran Khan ha hecho muchas cosas que consideramos como grandes avances. Sobre todo el modo en que expresó claramente su apoyo a las escuelas coránicas y su voluntad de integrar más al país a su región”, explicó a RFI Arshad Qureshi, el mollah de la escuela coránica de Peshawar, la ciudad del bastión de Kahn.

Estos últimos años, el exjugador de críquet ha logrado trocar su imagen de Casanova por la de un hombre piadoso. A su campaña se han sumado grupos calificados de terroristas por Estados Unidos, mientras afirma que no tocará la ley sobre blasfemia, castigada en Pakistán con la pena de muerte.

Ante la prensa internacional, Khan explica esta dualidad: “Nunca he sido tan liberal como hoy en temas de sociedad. Pienso que la gente debe poder vestirse como quiera. En fin, si las pakistaníes quieren ponerse bikini para ir a la playa, puede convertirse en un problema”.

Pocos días después de la entrevista, afirmará que el feminismo ha degrado del rol de la mujer en la familia.

Entre sus principales argumentos de campaña, Khan esgrime la lucha contra la corrupción y la necesidad de reforzar las instituciones.

Asegura además que su victoria se traducirá por un incremente de las inversiones extranjeras en el país, lo que dará luchar a más trabajo a los jóvenes, uno de los pilares de su electorado.

Además, Khan defiende una reforma de la agricultura y de la educación del país.

El exdeportista le debe el ser favorito en esta elección a la destitución y cárcel del exprimer ministro Nawaz Sharif y los problemas de la campaña del PML-N, la formación islamista.

Sus críticos consideran que no está preparado para el cargo de primer ministro. Algunos lo llaman "Taliban Khan", por sus repetidos llamados a mantener conversaciones con grupos insurgentes.

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