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Francia

Fernando Botero: "No he encontrado nada que me apasione más que pintar"

media Botero durante la entrevista con RFI RFI

El maestro colombiano es el protagonista de una amplia exposición en el Hotel de Caumont de Aix-en-Provence en forma de diálogo ficticio con el español Pablo Picasso, a quien Botero admiró durante su juventud. El pintor antioqueño conversó con RFI

A pesar de sus orígenes, sus trayectorias y sus estilos tan diferentes, estos dos grandes artistas del siglo XX, Pablo Picasso y Fernando Botero, han logrado entablar en Aix-en-Provence el diálogo que nunca tuvieron realmente. "Botero, diálogo con Picasso" es una exposición que pone de manifiesto las temáticas comunes (retratos, naturalezas muertas, desnudos, etc), así como las referencias geográficas y culturales que compartieron. Pero también, cómo Botero se desligó de la figura del español para desarrollar un estilo propio. El pintor antioqueño conversó con RFI en vísperas de la inauguración de esta muestra en el Hótel de Caumont donde se presentan no sólo pinturas de ambos artistas sino también dibujos y algunas esculturas como el monumental Caballo (1999) del artista nacido en 1932 en Medellín.

¿Para Usted cuál es el objetivo de este diálogo?

Botero: No se trata de una competencia. Es más bien una oportunidad que se creó para presentar a dos artistas que tienen dos estilos diferentes, pero que no son opuestos. Yo tuve una gran influencia de Picasso. Admiré su período rosa y azul y más tarde, sus naturalezas muertas. E incluso llegué a poner toques cubistas en algunos de mis cuadros. Me queda una gran admiración por él aunque no soy uno de sus seguidores. El deseo de seguir mis líneas y mis convicciones es quizás igual al que tuvo Picasso con sus obras. Fue un pintor coherente y yo trato de ser lo más coherente posible. La exposición es un mano a mano, o más bien, un homenaje que le hago y a la vez un honor de poner mis cuadros al lado de los de un gran maestro.

Es un diálogo pero con muchas voces porque Usted reivindica otras influencias, la de Velázquez, por ejemplo.

Es que la mejor manera de enriquecer una obra es pasar por la influencia de muchos artistas. Nada nace de la nada. Todo nace de un interés, de un conocimiento, de una pasión. He hecho muchas versiones de cuadros famosos. Trato de transformarlos con mis ideas en algo completamente diferente y original. A través del estilo uno se puede apropiar de temas famosos de la pintura para hacerlo 'un Botero'. Además uno aprende más rehaciendo el cuadro que solamente mirándolo. Mis versiones no son un espejo, sino una posición estética distinta. En el fondo, todo lo que se ha hecho en la historia de la pintura es corregir algo a su manera. Cada pintor manifiesta una idea de lo que es la pintura. Yo creo en el volumen e imprimo ese volumen a lo que hago. Creo que la pintura debe tener fuerza y sensualidad. Es la razón de ser de mi estilo e identidad.

¿Cuándo y cómo sintió que había conseguido su estilo?

Yo empecé a trabajar bajo la influencia de la pintra mexicana. En esa época, todo el mundo hablaba en Colombia de Orozco y de Rivera, que eran pintores de mucha fuerza. Luego me fui a Italia y me di cuenta qe los mexicanos habían adaptado el estilo italiano a su cultura. Fue algo muy saludable porque se consideró que el tema latinoamericano era digno de ser pintado. Y luego conociendo a Masaccio y a Piero de la Francesca llegué a la fuente, vi los colores y la fuerza de la pintura italiana del Renacimiento. Dediqué dos años en Florencia a estudiar a los grandes pintores, mi estilo se volvió más personal, más extrema y radical. Hasta que llegué a pintar un "Botero". Me tomó 20 años lograr un estilo claro y radical.

La exposición en el Hotel de Caumont de Aix-en-Provence, Francia RFI

¿Pintar a Colombia también fue una prioridad para Usted?

Si, porque soy colombiano. Es normal que lo que uno conoció de niño y de joven quede en la imaginación. Y si voy a pintar a un hombre, pues me lo imaginó más como un colombiano que como un francés o un americano. Así que claro que hay un interés muy grande por Colombia y América Latina en mi trabajo.

Cuando ve sus cuadros colgados junto a los de Picasso, ¿cree que deja una impronta en la historia del arte?

Uno nunca sabe que va a pasar con la obra de uno. Pero no me siento aplastado por la obra de Picasso. Y lo digo sin ninguna modestia. Pienso que mi estilo es claro y que si está allí junto a la obra de Picasso es el resultado de haber estado más de 65 años pintando todos los días.

Botero durante la entrevista con RFI RFI

Su obra es fundamentalmente figurativa mientras que Picasso rompió con la figuración. ¿Cuál es el diálogo que se puede establecer entre ustedes en ese terreno?

Yo creo que Picasso nunca hizo un cuadro abstracto. Son figurativos, quizás de una forma un poco obscura, pero siempre está la botella, el paisaje o la mujer. La de Picasso es una pintura que casi llega a la abstracción pero no es abstracta. En mi caso, yo siempre he creido en la figuración, por eso nunca fui abstracto. Porque creo que la pintura es un equilibrio entre fuerzas decorativas y fuerzas expresivas. Si se va demasiado hacia la abstracción, la pintura se vuelve decorativa y entonces pierde eso que le permite decir algo más allá del color y de la forma. Esos dos pilares de la pintura permiten decir algo poético. La pintura no puede perder su esencia, que es la expresión.

En esta exposición presenta obras de su período más reciente, dedicadas al carnaval. ¿Nos podría hablar de estos cuadros?

El tema del carnaval me interesó principalmente porque me permitía una gran libertad en cuanto al color. No era el gigantismo de un carnaval como el de Brasil; lo que tenía en mente era el carnaval pobre. Lo que llamamos en América Latina "los carnavalitos", en donde la gente de una localidad se disfraza con una máscara o algún vestido. Hice unos 20 cuadros sobre ese tema. Aquí se puede ver dos.

¿Cómo organiza Usted sus tiempos para pintar?

Yo pinto todos los días, inclusive sábados y domingos, porque no he encontrado nada que me apasione más que pintar. Así que salgo religiosamente por la mañana de mi casa hacia mi taller donde me quedo hasta la noche. Y lo hago por puro placer, buscando lo que va a salir ese día. Es una profesión a tiempo completo en la que no he abandonado ningún tema. De hecho, en pintura siempre se vuelve a los mismos temas.

¿El momento actual que vive Colombia lo inspira de alguna manera?

Es un placer infinito saber que se ha hecho la paz en Colombia y que volvemos a entrar en un buen momento. Faltaría controlar la corrupción que es un problema grave del país. Pero bueno, la paz es la gran conquista que hemos alcanzado últimamente.

La exposición en el Hotel de Caumont de Aix-en-Provence, Francia RFI

¿Usted considera que la pintura debe ser placentera. Esa debe seguir siendo la misión del arte en el siglo XXI?

En todo caso, no hay movimientos eternos, que se hayan perpetuado para siempre en la historia. Aún los movimientos más extraordinarios como el Renacimiento, pasaron. Pasó el impresionismo, pasó el cubismo o el arte abstracto. Todos fueron substituidos por otra idea estética. Los jóvenes pintores siempre han dado un golpe de Estado al movimiento que estaba en el poder. Y seguirá pasando, porque nadie tiene la verdad sobre lo que debe ser el arte, ni la pintura.

Hace unos días la casa Christie's subastó la que ha sido la obra más cara en la historia. ¿Qué opinión tiene Usted sobre ese mercado que genera transacciones multimillonarias?

El precio que pagaron por ese cuadro es enorme: 450 millones de dólares. Pero cuando uno piensa que hay fortunas de 150 o 200 billones de dólares, ¿qué les importa pagar ese precio por un cuadro? Por ejemplo, el dueño de Facebook tiene una fortuna estimada en 180 billones. Que compre un cuadrito de esos (risas).

 
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