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Europa

Bruselas pide mayor control de los presupuestos nacionales

media El presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso durante una conferencia de prensa en Bruselas, el 12 de mayo. ©Reuters

La Comisión Europea (CE) anunció que endurecerá las sanciones a los países que no controlen sus déficits públicos. La Unión Europea (UE) activó un fondo de 750.000 millones de euros pero quiere garantías de que no habrá barra libre para el gasto público. Grecia y España preparan sus recortes del gasto bajo fuertes presiones sindicales.

 

La Comisión Europea (CE) ha anunciado que endurecerá las sanciones a los países que no controlen sus déficits públicos. La primera semana de mayo, la Unión Europea (UE) dotó de 750.000 millones de euros a un plan inédito para evitar que “los lobos” de la especulación mordieran a los países más débiles de la Unión. Pero el acuerdo tenía letra chica. Bruselas quiere evitar otro caso griego y pretende garantizarse que los Estados miembros se responsabilizarán de sus cuentas públicas manteniendo sus déficits dentro del 3% estipulado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). Reforzará a partir de ahora los controles de los presupuestos de los Estados y establecerá sanciones efectivas para aquellos que no cumplan con el criterio de austeridad. El mensaje es claro: el fondo común no significa barra libre para el gasto.

En tiempos de bonanza económica, Bruselas predicó el axioma de la austeridad presupuestaria como cimiento de las cuentas públicas de los países de la Unión Europea (UE). El PEC limitó al 3% el déficit permitido a los Estados miembros y el consumo de las empresas y familias europeas tiró del carro de la economía. Pero la crisis cambió todos los paradigmas: los países tuvieron que hacer frente al retraimiento del consumo e invirtieron ingentes cantidades de dinero que elevaron sus números rojos muy por encima de lo permitido, siendo el colapso de la economía Griega la consecuencia más visible del proceso. Ahora, ha llegado el momento de apretarse el cinturón y las duras medidas de austeridad prometen agitar las calles.
 
"Seamos claros: sin sanciones, no habrá suficiente credibilidad”, dijo el presidente de la Comisión, Durao Barroso. Pero la llamada Europa social no entiende por qué las clases trabajadoras deben pagar por una crisis que tuvo su epicentro en las grandes finanzas.
 
Las primeras revueltas sociales se han producido en Grecia. La aprobación del plan de austeridad del Gobierno de Papandreu incendió las calles de Atenas y se cobró las primeras víctimas humanas la semana pasada: tres muertos inauguraron los recortes del país.
 
Oposición sindical al ajuste de Zapatero
 
En una dimensión menos dramática, pero que ya escucha los cantos de sirena de la huelga general, se encuentra España. El martes, el Gobierno socialdemócrata de José Luis Rodríguez Zapatero se vio obligado a comparecer en sede parlamentaria para anunciar un endurecimiento del Plan de Ajuste de las cuentas públicas: un déficit del 11% le contemplaba.
 
Hasta ahora el discurso de Zapatero había apostado por una “salida social” a la crisis, asegurando que no la pagarían los mas débiles. Una semana antes el presidente español aseguró que reducir drásticamente el déficit sería contraproducente para la economía, algo que tenía tranquilas a las fuerzas sindicales del país, que fueron cogidas el martes por sorpresa. El anuncio de Zapatero consistía en reducir el déficit en 15.000 millones más de lo previsto en dos años. Los grandes números se traducen en una rebaja del 5% en los sueldos de los funcionarios, una reducción del 40% en inversión en infraestructuras, la congelación de las pensiones de jubilación, la retirada de las ayudas por maternidad (el llamado cheque bebé), reducción de un 8% del gasto de las Comunidades Autónomas y, en definitiva, todas aquellas propuestas que lo situaban como un Gobierno con mayor sensibilidad hacia la calle que su predecesor.
 
Los sindicatos mayoritarios del país, CCOO y UGT, tras conocer la noticia expresaron un lacónico: "La ciudadanía tiene que expresar la máxima sanción social a estas medidas de recorte", algo que podría traducirse en una huelga general.
 
Pero no será España el único país que deberá ajustarse el cinturón. Grecia, Portugal e Irlanda, que junto a España forman el grupo conocido despectivamente como los “PIGS”, deberán acometer profundas reformas, pero también aparecen invitados inusuales en las advertencias de la UE: Francia (con un déficit del 7%), Reino Unido, Alemania e Italia acometerán recortes similares.

 

 
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