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Europa

Alemania, bombero y pirómano de la zona euro

media Allemagne_Merkel02102010 La canciller alemana Angela Merkel. ©Reuters

Los ministros de Finanzas y Economía de la UE se reúnen este viernes para asistir a la primera reunión del grupo creado para sentar las bases del nuevo sistema de gobierno económico de la Unión, entre las turbulencias creadas por la caída del euro, el crack griego, el déficit de los países y los vaivenes de su Estado más poderoso: Alemania.

 

Los ministros de Finanzas y Economía de la UE se reúnen este viernes para asistir a la primera reunión del grupo creado para sentar las bases del nuevo sistema de gobierno económico de la Unión, entre las turbulencias creadas por la caída del euro, el crack griego, el déficit de los países y los vaivenes de su Estado más poderoso: Alemania.
 
Para lo bueno y lo malo, Alemania es el eje del motor del proyecto europeo. Un salvavidas de estabilidad para la Unión Monetaria, que en los últimos tiempos la canciller alemana, Angela Merkel, ha llenado de plomo con decisiones imprevisibles y contradictorias para sus compañeros de la UE.
 
Este viernes el país germano ha mostrado su papel más clásico y europeísta. El Bundestag aprobó su participación en el megaplan de 750.000 millones acordado por la Comisión Europea (CE) para cimentar el proyecto europeo: 148.000 millones de euros serán aportados por Alemania para evitar que un nuevo caso Grecia haga tambalearse el proyecto comunitario. La Cámara Baja ha sacado adelante el proyecto con los 319 votos a favor de los partidos que forman la coalición de Gobierno, 73 en contra y 319 abstenciones.
 
Apenas dos días antes Merkel prohibía unilateralmente las ventas de descubiertos a corto plazo, lo que tambaleó las bolsas europeas, presas de una volatilidad desconocida, y situó al euro en mínimos desconocidos en los últimos cuatro años.
 
Una decisión que recibió con pesar la ministra de Economía de España, que ostenta la presidencia semestral de la UE. “No cuestiono la decisión, pero no ha sido un ejemplo de coordinación”, advirtió.
 
No es la primera vez que Merkel se sale del guión y desespera a sus socios europeos. Tras los sucesivos encarecimientos de la deuda griega, y el efecto contagio que los mercados estaban trasladando a otros países de la eurozona, tal como España y Portugal, la CE urgía a establecer un plan de rescate que cortara de raíz la hemorragia ateniense: Merkel daba largas y se negaba.
 
Según algunos observadores, la canciller estaba esperando a que pasaran las elecciones del estado alemán de Renania del Norte, temiendo el coste electoral de un rescate mal visto por la opinión pública germana. Casualidad o no, lo cierto es que Alemania no aprobó su parte de la ayuda hasta que se celebraron estos comicios. Entonces sí, cambio su posición de plomo a salvavidas y aportó más dinero que cualquier otro socio: 22.400 millones de los 110.000 millones que recibiría Grecia. Pero la tardanza de su decisión tenso tanto el clima de la UE que hasta se especuló con una amenaza del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, de abandonar el euro si no se ayudaba al país heleno.
 
Sin embargo, la imagen pública de Merkel, más acostumbrada a una posición de estadista que de estratega electoral, se está desgastando por sus posiciones en Europa. Tras perder las elecciones de Renania del Norte, un sondeo hecho público este viernes por el canal estatal ZDF, revela que su partido, la Unión Cristiano-Demócrata ha perdido tres puntos de intención de voto en una semana. Y lo mismo le ocurre a sus socios de Gobierno, los liberales del FDP.
 
Mientras el Gobierno del país más poderoso de la UE busca un rumbo definitivo, los mercados tienen puesta las miradas en la reunión de Bruselas, esperando una respuesta unitaria que genere confianza: y el termómetro que mejor medirá ese índice de confianza será las respuestas de las bolsas, en caída libre en los últimos días.
 

 

 
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