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Europa

George Soros, el filántropo millonario que el gobierno húngaro quiere hundir

media En 2017, las autoridades pusieron en todo el país carteles con la cara de Soros y avisos a la población, y enviaron "cuestionarios" contra el empresario a todos los hogares. REUTERS/Bernadett Szabo/File Photo

El financista de origen húngaro George Soros se ha convertido en el enemigo número uno del gobierno de Hungría y de facciones de extrema derecha. Su fundación Open Society Foundations anunció que deja el país, ahuyentada por una "política represiva". 

George Soros es un hombre doble faz: por un lado, se le conoce por sus feroces y cuestionables prácticas financieras y por el otro por su lantente filantropismo y su compromiso con la educación, la transparencia y los derechos humanos. Una imagen que lo ha llevado a ser el blanco de la derecha y la ultraderecha en Hungría.

La fundación del millonario, Open Society Foundations (OSF), ha financiado decenas de ONGs que obran en materia de educación, de derechos de minorías, de salud, de lucha contra la corrupción y de apoyo a las poblaciones migrantes. La red afirma haber distribuido 32 billones de dólares desde su creación en 1979. 

 Este martes, la estructura anunció su retiro de Hungría, "confrontada a un entorno político y jurídico cada vez más represivo", y el desplazo de "sus

operaciones internacionales y su personal de Budapest a la capital de Alemania, Berlín."

En 2017, el primer ministro Hungaro Viktor Orbán, quien llegó al poder con un programa anti inmigración musulmana, había designado al "imperio transnacional Soros y su artillería pesada" como una "amenaza" para el país.

Su partido, Fidesz, ha llevado a cabo una guerra abierta contra la política migratoria de la Unión Europea y contra las organizaciones de defensa de los migrantes. En abril 2018, propuso un proyecto de ley denominado 'Stop Soros' que permitiría a las autoridades amordazar asociaciones que apoyen la inmigración y "representen un riesgo para la seguridad nacional".

Con esta ley, el gobierno quiere imponer a las ONGs autorizaciones de trabajo emitidas por el ministerio del Interior. También quiere instaurar un impuesto del 25% a las donaciones desde el exranjero.

Para George Soros, húngaro de identidad judía quien huyó del nazismo y luego del comunismo refugiándose en Londres, la partida de Open Society Foundations (OSF) es también un acto simbólico frente a la deriva autoritaria de Viktor Orbán.

Campaña nacional y conspiración 

La fundación OSF afirma también que el dirigente húngaro "invirtió más de 100 millones de euros --119 millones de dólares-- en fondos públicos en una campaña de odio" destinada a "difundir mentiras sobre la fundación y sus socios". 

Esto se reflejó primero en una extensa campaña publicitaria para discreditar al financista. En 2017, carteles en lugares públicos mostraban a Soros riendo acompañado de "¡No dejes que Soros ría de último!". Carteles que recuerdaban las campañas antisemitas de los años 30, donde se asemejaban los judíos a manipuladores capitalistas y enemigos del pueblo. 

En las redes húngaras, pero también rusas y estadounidenses, la extrema derecha ha fomentado una retórica conspiracionista respecto a George Soros, siguiendo la lógica según la cual él buscaría "islamizar" a Europa.

En Estados Unidos, Alex Jones, influente figura del conspiracionismo en línea, llegó a afirmar por su lado que los eventos de Charlottesville en abril de 2017 habían sido fomentados por Soros y Hillary Clinton con el objetivo de desestabilizar el gobierno de Trump.

Hoy, el propio George Soros, 87 años, participa poco en la vida pública. Escribe de vez en cuando tribunas en la prensa. La OSF afirmó que a pesar de salida de Hungría seguirá "apoyando" el trabajo de la sociedad civil en este país. 

 

 
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