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Europa

El caso del polémico Maassen, nuevo test para la frágil coalición de Merkel

media Hans-Georg Maassen, presidente de la Oficina Federal de Protección de la Constitución, los servicios de inteligencia alemanes. REUTERS/Fabrizio Bensch

Los partidos de la coalición de gobierno de Merkel no lograron ponerse de acuerdo ayer sobre la suerte del jefe de los servicios secretos Hans-Georg Maassen acusado de mantener relaciones turbias con la extrema derecha. El SPD pide su renuncia pero el ministro del Interior lo apoya.

Los dirigentes de los partidos en el poder decidieron aplazar al próximo martes sus discusiones, anunció un portavoz del ministerio del Interior después de una reunión de crisis de casi dos horas en la cancillería.

En el encuentro se hallaba no solo Merkel, que preside la CDU, sino también la jefa de los socio-demócratas, Andrea Nahles, y el jefe de los conservadores de Baviera, el ministro del Interior Horst Seehofer. El portavoz evocó una “buena discusión, seria, llevada a cabo con el objetivo de seguir colaborando” con el gobierno.

Antes de la reunión, el partido social demócrata (SPD), sin el cual la canciller no puede gobernar, había pedido la dimisión de Hans-Georg Maassen, jefe de la Oficina Federal de protección de la Constitución, responsable de la lucha contra los movimientos extremistas violentos.

Maassen, que cuenta con el respaldo de Seehofer, está desde hace una semana bajo una lluvia de críticas por haber minimizado los desbordamientos de las manifestaciones racistas. También hay sospechas de que transmitió al partido de extrema derecha AfS informaciones confidenciales, según una televisión pública.

Los socio-demócratas juzgan indignante el respaldo que ha dado Seehofer a Maassen, el cual ya había sido acusado por políticos de la oposición de haber instruido al AfD de la manera para no caer fuera de los marcos de la constitución y que no fuera prohibido como partido.

El SPD estima que teniendo en cuenta el auge de la extrema derecha y las manifestaciones en las que se registran actos de violencia y saludos nazis, la Oficina de protección de la Constitución que preside Maassen debe mostrarse irreprochable.

Riesgo para la coalición de gobierno

Este caso representa una nueva amenaza para la frágil coalición gubernamental formada en marzo después de seis meses de negociaciones y que estuvo a punto de derrumbarse a comienzos del verano en razón de un conflicto entre Merkel y Seehofer.

Seehofer representa al partido socio de Merkel de Baviera y que se ha ido moviendo poco a poco más a la derecha para tratar de conquistar a los posibles votantes del AfD en Baviera en las próximas elecciones regionales de octubre y que seguramente le quitará muchos votos.

El SPD, víctima de una sonada derrota en las últimas legislativas y que no logra subir en las encuestas, no parece haber decidido si aprovecha este caso para lanzar una ofensiva.

Maassen ha sido acusado desde hace varias semanas por una parte de la clase política y los medios alemanes de estar favoreciendo a la extrema derecha. Pero se encuentra en el ojo de la tormenta desde el 7 de septiembre por haber desmentido la existencia de “cacerías colectivas” de extranjeros denunciadas por la propia canciller Merkel después de las recientes manifestaciones racistas en Chemnitz, al este.

También había asegurado que un video sobre este tema era falso, cuando era, en realidad, auténtico.

El miércoles en la noche, Maassen se explicó a puerta cerrada delante de dos comisiones parlamentarias y el movimiento conservador de Merkel lo apoyó.

Con información de la AFP y Sergio Correa, corresponsal en Berlín

 
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