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Francia

'Ayúdenme me quedan dos meses'

media Nicolas Sarkozy frente a cientos de miles de simpatizantes en Villepinte cerca de París, este 11 de marzo de 2012. REUTERS/Charles Platiau

 En un acto en la periferia de París, el candidato presidente, Nicolás Sarkozy, enfrentó este domingo 11 de marzo un acto decisivo en su carrera hacia la reelección. Sarkozy, muy castigado por los sondeos, hizo ver a decenas de miles de seguidores presentes que sólo dispone de dos meses para lograr un cambio en las encuestas.

 

 La de hoy era una prueba de fuego. El candidato presidente, Nicolás Sarkozy, enfrentaba un meeting crucial en su carrera a la reelección en las elecciones de abril próximo. El mandatario francés, que se encuentra diez puntos abajo del socialista François Hollande en intención de voto en la primera vuelta, daba comienzo así a una traca final para intentar revertir las encuestas.

Y fue directo: "ayúdenme, me quedan dos meses para cambiar las certezas” suplicó un Sarkozy demacrado, serio y con menos energía y carisma que en otras oportunidades. A diferencia de otras ocasiones, sin embargo, Sarkozy apareció bien rodeado de figuras atractivas para el público, desde su esposa, la modelo Carla Bruni, hasta los populares actores Emmanuelle Seigner, Gerard Depardieu o Christian Cravier.

Uno de los blancos del discurso fue el aventajado candidato socialista François Hollande, y la izquierda a quien Sarkozy acusó de haber abandonado los barrios y haberlos empobrecido : "no tengo ninguna lección a recibir de una izquierda que dejó las perfierias en un estado lamentable a fines de los 80”, sentenció y se comprometió a anunciar en las próximas semanas la segunda etapa del plan de renovación de barrios.

Pese a mostrarse con una voluntad europeísta Sarkozy dijo que el tratado de Schenguen, que permite suprimir controles en las fronteras interiores entre los Estados europeos, debe ser "revisado", y amenazó con suspender la participación de Francia si no se establece "un gobierno político de Schengen" antes de un año. Sarkozy dijo que este tratado no permite seguir respondiendo a la gravedad de la situación causada por los flujos migratorios en época de crisis: "hay que hacer con Schengen una reforma tan estructural como la que acabamos de hacer con el euro", exclamó el presidente-candidato.

Justamente otra parte de su discurso la destinó a la economía, primero pidiendo a la población un esfuerzo más para hacer frente a la crisis y luego proponiendo que la Unión Europea introduzca un "Buy European Act" basado en el modelo americano, para que las empresas europeas que produzcan en Europa se beneficien del dinero público europeo.

Finalmente, y el mismo día en que el mundo conmemora un año de la catástrofe nuclear de Fukushima, en Japón, Sarkozy se comprometió a defender la industria nuclear francesa, y criticó nuevamente el acuerdo electoral entre los socialistas y Europa ecología-los verdes que prevé una reducción del parque nuclear francés. Y recordó una reciente visita a la central de Fessenheim (la más antigua instalación atómica francesa que los socialistas han prometido cerrar si ganan las elecciones): "ha sido una de las visitas más conmovedoras que he hecho. No me olvido que los trabajadores me dijeron ‘presidente, nos vendieron en la alfombra verde de la negociación electoral’”.

 

 
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