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El pulso entre veganos y carniceros

El pulso entre veganos y carniceros
 
Un carnicero echa de su negocio a una militante anti-especista y vegana que carga un lechón muerto durante una protesta en París, el 22 de septiembre de 2018. JACQUES DEMARTHON / AFP

Una decena de negocios, principalmente carnicerías, pero tambien charcuterías, queserías y pescaderías, fueron blanco de actos de vandalismo en los últimos meses en Francia. Ataques que la profesión atribuye a grupos veganos. Reportaje.

Rillettes - una suerte de paté de oca, chuletas de cerdo, filetes de vacuno, pollos de granja. La carnicería de Cédric Neveu, en Epinay-sur-Orge, un pueblo de la región parisina, está bien abastecida y los clientes no faltan. Pero su escaparate está cubierto por tablas de madera que protegen del vidrio quebrado.

"El ruido nos despertó a las 4 de la mañana, un día sábado. Bajamos al negocio y vimos un grafiti anti-especista y todas las ventanas apedreadas. Encontramos las piedras y vimos a un grupo de cinco o seis personas salir corriendo... Estaban encapuchados, tenían guantes. De acuerdo con el grafiti, son veganos que nos atacaron. Ve, aquí se ven todos los impactos...", cuenta el carnicero Cédric Neveu.

Como esta carnicería de Epinay-sur-Orge, una decena de negocios, principalmente carnicerías, pero también charcuterías, queserías y pescaderías, fueron blanco de actos de vandalismo en los últimos meses en Francia. Ataques que la profesión atribuye a grupos veganos.

Aunque no han sido reivindicados, la mayoría de estos actos de vandalismo incluían grafitis anti-especistas. Intransigentes, los activistas anti-especistas quieren instaurar una igualdad perfecta entre el ser humano y el animal, y por lo tanto que dejemos de explotar y comer a los animales.

18.000 carnicerías artesanales en alerta

"Esperamos que no vuelva a pasar aquí, pero pienso que habrá otras acciones. Sé que arrestaron a un grupo en Lille, en el norte. Pero es difícil: hay que conseguir pruebas, hay que encontrarlos... Algunos dudaban que fueran veganos... ¡Ahí tienen! Los que fueron detenidos son veganos. No hay que ponerlos todos en el mismo saco. Los que actúan son pequeños grupos, pero están por todos lados. Pero bueno, no todos los veganos son iguales", afirma Neveu.

El 12 de septiembre, la policía francesa anunció que había detenido durante aquella semana a seis personas, cercanas al movimiento vegano, por su presunta participación en actos de vandalismo contra una carnicería y una pescadería de Lille, al norte del país. Cinco de ellas fueron liberadas, una tendrá que comparecer ante la justicia dentro de unos meses.

A principios de julio, el sindicato de las 18.000 carnicerías artesanales que hay en Francia, había alertado al gobierno y le había exigido protección, ante la multiplicación de estos ataques. Se han abierto varias investigaciones. La policía y la justicia tendrán que esclarecer quienes son los responsables, pero la Confederación de los carniceros denuncia la radicalización de parte de los grupos veganos y la sobre mediatización del modo de vida vegano, explica Victor Martinet, vocero de la Confederación Francesa de Carnicerías, Charcutería y Catering (CFBCT por sus siglas en francés).

Activistas no tradicionales

El veganismo es una práctica alimentaria que excluye el consumo de productos de origen animal: carne, pescado, huevo, leche, queso, pero también lana, cuero o cosméticos. Se trata también de un movimiento de defensa de los animales. Y aunque sigue siendo minoritario, está ganando adeptos en Francia.

En 2016, la jurista Tiphaine Lagarde creó con su ahora pareja, Ceylan Cirik, la asociación anti-especista “269 Liberación Animal”. Desde entonces han bloqueado mataderos, han rescatado animales y organizado impactantes happenings con sangre falsa para denunciar lo que consideran como “un genocidio” del ser humano contra las otras especies.

"Es importante para nosotros no ser militantes tradicionales", afirma Tiphaine Lagarde. "En 30 años, el militantismo tradicional, las peticiones, etc. no han logrado nada para la causa animal. Nosotros hemos elegido otra estrategia que se mostró eficaz en otros movimientos sociales, por ejemplo feministas. Hablo de la acción directa, es decir ilegal, ya que no pedimos permiso al Estado para entrar en los mataderos o en las sedes de la industria agroalimentaria. Manifestar en las calles con pancartas es dejar en manos del gobierno el poder de hacer las reformas legislativas que se piden en favor del bienestar animal. Y nunca llegan.

La acción directa devuelve el poder político a los ciudadanos. Nosotros no mendigamos reformas al gobierno, actuamos y nos vamos a meter entre los cuchillos y las víctimas que son los animales", apunta Lagarde.

Los colores - rojo, negro y blanco – del logo de la asociación "269 Liberación Animal" recuerdan al movimiento anarco-comunista “Acción Directa” que, a principios de los años 80, justificaba la lucha armada para alcanzar sus fines políticos. La organización "269 Liberación Animal" asegura que no tiene ninguna responsabilidad en los actos de vandalismo que se han registrado contra carnicerías en los últimos meses. Pero Tiphaine Largarde se muestra comprensiva con este tipo de acciones ilegales: "nuestra asociación no es el autor ni convocó a estas acciones, las vitrinas quebradas son acciones autónomas o individuales. Pero no las desacreditamos".

"Algunas organizaciones animalistas se distancian de estos actos porque temen perder el apoyo de la opinión pública y aparecer violentas. Nosotros, al contrario, pensamos que estas acciones son útiles porque muestran que el movimiento anti-especista tiene enemigos. Y los carniceros forman parte de estos enemigos, ya que participan en esta cadena de explotación de los animales. Es un movimiento revolucionario de alguna forma, que quiere cambiar la sociedad por completo. Y entonces como tal, es necesario recurrir a acciones que pueden parecer violentas. Aunque las vitrinas quebradas solo son cosas materiales... Para mí, la violencia no está del lado de los activistas. La violencia está en los mataderos", prosigue la activista.

Los vecinos condenan la violencia

En la carnicería de Cédric Neveu en Epinay-sur-Orge, los clientes son unánimes en condenar estos ataques. "Es lamentable. Cada uno come lo que quiere. Atacar a un artesano... ¿Porqué? Demuestra su estupidez, su idiotez, su intolerancia. Comemos carne desde hace milenios y ahora, repentinamente ¿deberíamos parar?", dice Jean-Pierre, enfadado.

"Creo que los que cometen estos actos se desacreditan a ellos mismos. Sus actos van en contra de su movimiento. Cualesquiera sean sus ideas, nos las van a hacer avanzar así", subraya Georges mientras su esposa Monique opina que "desde siempre la gente ha equilibrado su alimentación entre carne, pescado y vegetales". "No es sincero vengarse de esta manera. No sirve para nada. Al contrario, croe que provocaron el efecto inverso. Nosotros, por ejemplo, desde aquel momento, venimos casi cada día", agrega. Una vecina, Véronique, incluso le ha traído chocolates a su carnicero para mostrarle su apoyo.

"Recibimos muchas muestras de solidaridad, si su objetivo era impedir que vendiéramos carne, pues hemos vendido más", apunta el carnicero Cédric Neveu. Creo que nunca se podrá destronar el famoso pollo asado con papas fritas para el almuerzo del domingo. Al francés le gusta el queso, el vino, la buena comida. Creo que se necesitarían siglos y siglos para que dejemos de comer carne."

Con 86 kilos de carne por año y por habitante, Francia es un país carnívoro pero la tendencia está a la baja. Según un reciente estudio del CREDOC (Centro de estudios sobre las condiciones de vida), los franceses han reducido su consumo de carne en un 12% en los últimos diez años. Los precios al alza, pero también el impacto sobre la salud y las crecientes preocupaciones por el medioambiente explican esta reducción, según la encuesta.

De hecho, en las calles de Epinay-sur-Orge, otros habitantes, aunque solidarios con su carnicero, ya han cambiado sus hábitos y comen menos carne. "Por razones de salud, decidí comer un poco menos de carne, como practico deporte, además. Me di cuenta que era mejor para las heridas. También es mejor para el planeta", explica Jeff, el cartero. "Pero no vamos a cambiar de la noche a la mañana."

"Creo que mucha gente se hace preguntas sobre las condiciones de producción y sobre el impacto para la salud', opina Frédéric. "¿Será realmente bueno comer tanta carne? También por el impacto ecológico de la ganadería. Pienso que podríamos vivir con una mejor salud si comiéramos menos carne. También reduciría nuestro impacto sobre el medioambiente. Pero para protestar y alertar, se puede organizar acciones no violentas que abren el debate, que dan argumentos, que dan para pensar... Estos ataques no dan para reflexionar, tienen un efecto repelente", añade.

Guerra mediática

La batalla mediática actual entre los carniceros y los veganos más radicales refleja en todo caso un debate creciente en Francia sobre la forma de consumir y de producir carne.

Desde 2015, los videos crudos de otra asociación, L214, que denuncia el sufrimiento de los animales en los criaderos y mataderos, se han hecho virales en las redes sociales y en los medios.

Y aunque durante décadas pareció algo natural, hoy se está desmenuzando la “paradoja de la carne”, escribe la periodista Audrey Garric en el diario Le Monde. Y es que, aunque desviemos la mirada, cada día en Francia, se mata a 3 millones de animales, para producir la carne que comemos.

¿Podemos seguir explotando los animales y querer su bien-estar a la vez? ¿Podemos amarlos sin dejar de comerlos? Cada quien tendrá que responder.

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