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Francia: denuncian la persistencia de la homofobia

Francia: denuncian la persistencia de la homofobia
 
Agrupación contra la homofobia en la Plaza de la República, París, este 21 de octubre de 2018. REUTERS/Benoit Tessier

Desde finales de septiembre, no pasa una semana en Francia sin que surja una denuncia de agresion homofóbica en las redes sociales.

El 14 de octubre pasado, un joven parisino de 21 años fue insultado en un autobús y luego perseguido y golpeado en la calle por llevar maquillaje. Sus agresores le dejaron moretones en la sien, los labios ensangrentados y los lentes rotos. Fue a denunciar su agresión a la policía pero los agentes no tomaron en cuenta el aspecto homofóbico de su agresión, un factor agravante en el código penal francés. Entonces decidió publicar fotos de su rostro en Twitter. Un grito de alerta que tuvo mucho eco en las redes sociales y obligó a la policía a recibir de nuevo su queja, bajo la tipificación de agresión homofóbica.

 

Una semana antes, Simon Labourye, un francés de 28 años que vive la ciudad de Lyon también fue víctima de una agresión homofóbica. "Me encontraba en el centro de la ciudad de Lyon a la salida de un McDonald's con unos cinco amigos y cuando pasamos cerca de un grupo de 4 hombres, nos dijeron ''hola chicas". Nos volteamos y ahí nos dijeron "putos maricones", contó a RFI, a diez días de su agresión.

Simon Labourye llamó a la policía. “A los agresores no les gustó, empezaron a golpearme. Mi amigo que me defendió fue golpeado en el abdomen y terminó cayendo en las mesas del McDonald’s. A mí me golpearon en la nuca y en la clavícula. Luego los agresores huyeron en el metro y fue cuando la policía contestó la llamada. Dijeron que no querían desplazarse con el pretexto de que los agresores se habían dado la fuga”, agregó.

El joven de Lyon se queja de que es un blanco frecuente de insultos como "puto, maricón "etc. “Y cuando no son insultos son risas, miradas insistentes, burlas. Cuando camino de la mano con mi novio en la calle, la mayoría de las veces hay reacciones, gente que se voltea y se ríe. Caminar de la mano ¡es un acto de militancia!”, alerta.

Un sondeo inédito muestra que la homofobia persiste

En junio pasado, la encuestadora francesa IFOP publicó un sondeo de opinión inédito. De cerca de 1000 personas lesbianas, gay, bisexual o trans -LGBT- entrevistadas, el 53% fue víctima de una agresión homofóbica al menos una vez en su vida, y un cuarto de este panel de población dice haber sufrido además agresiones físicas. Según las autoridades francesas y la asociación SOS homofobia que desde 1994 publica un barómetro anual de la violencia contra la población LGBT, existe en Francia una homofobia persistente. Esta asociación recibe por ejemplo muchas denuncias a través de su plataforma telefónica y web...

Joce Le Breton es miembro de la ONG SOS Homofobia. Nos recibe en la sede de la organización en Paris, una sede que no lleva ninguna pancarta o cartel en su fachada exterior. ''No queremos llamar la atención en la calle, tememos que ataquen el local. Fue el caso de otras organizaciones que luchan contra la lgbtfobias”, justifica.

“Tenemos una fuerte visibilidad en las manifestaciones, con el estado, en las escuelas, no nos escondemos, pero somos discretos en este lugar, a veces hay gente sola aquí y podrían sentirse inseguras", dijo Joce Le Breton a RFI.

En los últimos años, han aumentado las denuncias de violencia e injurias homofóbicas que recibe la asociación vía sus plataformas de atención. "Si observamos los testimonios que recibimos en 2017, que son solo una parte visible del iceberg, nos llegaron 1650 casos, un aumento de 6,4% comparado con 2016. Hay una cifra que nos alerta particularmente: 139 testimonios de agresiones físicas. Eso significa que en Francia actualmente, hay una agresión contra una persona LGBT cada tres días.

Una respuesta estatal insuficiente

Los activistas LGBT temen unánimemente que las organizaciónes ultraconservadoras utilicen las “tergiversaciones” del gobierno de Emmanuel Macron sobre la legalización de la procreación médica asistida a las mujeres lesbianas. “Tememos que pase lo mismo que en 2012-2013 cuando el gobierno tergiversó sobre la ley de legalización del matrimonio igualitario: hubo un aumento enorme de los insultos y agresiones contra los LGBT”, detalla la activista LGBT.

En Francia las injurias contra los homosexuales se castigan con multas o cárcel. Desde hace casi cuatro décadas, ya no se considera la homosexualidad una enfermedad mental. Hace 5 años se legalizó el matrimonio igualitario. La ley cambia pero muchos LGBT no se atreven a caminar de la mano en la calle.

Para el activista Lyès Alouane, miembro de la asociación Stop Homofobia, el Estado francés no ha hecho lo suficiente para luchar contra este fenómeno: "En Francia, el Estado delegó totalmente su deber de protección de las víctimas Lgbt a las asociaciones civiles. ¡Estas asociaciones no pueden hacer todo! habría que formar a los policías y gendarmes para atender a las víctimas de lgbtfobia. Habría que sensibilizar a los maestros también. Yo cuando recibía este tipo de insultos en la escuela, no reaccionaban los docentes.”

Ser LGBT y vivir en paz es aún más difícil en los barrios populares nos cuenta Lyès Alouane, oriundo de Genevilliers, un suburbio del norte de París.

"Para mi claramente los suburbios populares son una "no go zone", una zona sin ley ni derechos par a los LGBT. Soy de origen magrebí, de una familia magrebí y de religión musulmana. En los suburbios la homofobia es distinta. La homofobia que percibo en los suburbios está más acentuada, he sido víctima de agresiones varias veces siempre en los suburbios y nunca en París.” El muchacho planea mudarse a un barrio céntrico de la capital francesa en los próximos meses.

Lyès Alouane afirma que cuando fue a poner una denuncia por  agresión de odio, los agentes le preguntaron si no había “exagerado”. “Le restaron importancia a mi agresión, me preguntaron si yo no había provocado a mis agresores al pasar por su 'territorio'.”

Además de las agresiones en la vía pública, la homofobia puede llevar a otros extremos: algunos padres expulsan de su casa cuando descubren la homosexualidad de su hijo o su hija.  Desde 2003, la asociación civil Le Refuge, El Refugio, brinda techo y atención sicosocial a jóvenes LGBT que rompieron los lazos con su familia. Frédéric Gal, director de esta asociación nos recibe en la sede en París. “Actualmente estamos gestionando un pedido de alojamiento de urgencia. Ayer nos llamó a la línea de atención una joven trans que se fue de su casa por sus padres quieren mandarla a una institución siquiátrica, quizás porque no la entienden, o porque tiene otros problemas. Esta chica de 15 años se fugó de su casa y nos llamó a las 11 de la noche, no pudimos hacer nada. Finalmente la comisaria la llevó a su casa de vuelta. Mostros podemos recibirla aquí para escucharla”, detalla Frédéric Gal.

Ante la multiplicación de las agresiones de estos últimos días, la ministra encargada de la lucha contra las discriminaciones aseguró que el gobierno dedicará este año medio millón de euros adicionales para sensibilizar al público a la homofobia. Pero mucho queda por hacer aun en las escuelas, las comisarías y los tribunales para luchar contra el odio que azota a la población lesbiana, gay y trans en Francia.

Entrevistas:

-Lyes Alouane, miembro de la Asociación civil STOP Homophobie.

-Simon Labourye, víctima de agresión homofóbica en Lyon el 7 de octubre.

-Joce Le Breton, miembro de la Asociación civil SOS Homophobie.

-Frédéric Gal, director de la Asociación Civil 'Le Refuge', para jóvenes LGBT sin techo.

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