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Francia

Para macronistas la extrema derecha es el ‘caballo de troya’ de Trump y Putin

media En marzo de 2018 Steve Bannon participó en una reunión con la ultraderechista Marine Le Pen en Lille. REUTERS/Pascal Rossignol

Mientras las encuestas vaticinan el triunfo de la extrema derecha en las europeas por escaso margen, los macronistas lanzan una ofensiva acusando a ese partido de estar bajo influencia rusa y norteamericana. 'Hay complicidades entre nacionalistas e intereses extranjeros', dice Macron.

En Francia el partido que encabeza las encuestas, a cuatro días de las elecciones europeas, es la Reagrupación Nacional, ex Frente Nacional, el partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen, ex rival del presidente Macron en las presidenciales de 2017.

En el último sondeo publicado este miércoles, la lista liderada por Jordan Bardella, de 23 años, obtiene 23% de los votos (+2 puntos desde el 2 de mayo) contra 22% para Nathalie Loiseau, cabeza de lista del partido presidencial LREM (La República en Marcha).

La deslucida campaña de Loiseau, política desconocida de la opinión antes de convertirse en cabeza de lista del LREM para las europeas, no ha logrado despegar. El Medef, organización que agrupa al gremio empresarial, juzgó que es "la peor candidata" de estas elecciones.

Ante esta situación, el presidente Macron y su primer ministro se han visto obligados a participar de lleno en la campaña. Hace unos días se publicó un afiche que muestra únicamente la foto del mandatario con un letrero que dice: "En marcha por Europa". Este alto nivel de involucramiento del jefe de Estado francés en unas europeas es sin antecedentes desde que se iniciaron estas elecciones en 1979 y ha sido por ello duramente criticado por la oposición.

Pero esto, al parecer, no ha bastado pues la lista de Loiseau sigue detrás de la del ultraderechista RN. De ahí que LREM, dejando a un lado los argumentos tradicionales en una campaña europea, ha decidido concentrar sus ataques en la presunta influencia que ejercen países extranjeros en esa formación ultraderechista, acusada de ser el “caballo de troya” de Moscú y Washington para fragilizar a Europa.

Injerencia extranjera

Prueba de ello, la presencia en París de Steve Bannon, ex consejero presidencial de Trump, quien ha elogiado a Le Pen en varias entrevistas a medios franceses. Macron lo calificó de "cabildero cercano al poder norteamericano" y denunció asimismo la "complicidad entre nacionalistas e intereses extranjeros". El primer ministro Edouard Philippe criticó, por su parte, la injerencia de Bannon en la campaña.

Macron también ha criticado a "los rusos y algunos otros" que "nunca antes se habían mostrado tan intrusivos para financiar y ayudar a los partidos extremistas". Para el mandatario existe el "riesgo existencial de deconstrucción del proyecto europeo".

La estrategia en la recta final de la campaña consistente en "agitar el miedo a una internacional populista puede despertar al electorado macronista teniendo en cuenta la imagen negativa de Trump y Putin en la opinión francesa", segúnLe Figaro.

También le permite a los macronistas mostrarse como los defensores de los intereses nacionales ante nacionalistas que serían proclives, al contrario, a ponerse al servicio de potencias extranjeras.

Pero con esta estrategia, Macron corre también el riesgo de transformar una elección europea en una elección local donde lo más importante es derrotar a la extrema derecha mientras el proyecto europeo pasea a un segundo plano.

 
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