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Oriente Medio

¿Qué motivó a Donald Trump a reconocer a Jerusalén como capital de Israel?

media Donald Trump muestra la declaración en la que Estados Unidos reconoce a Jerusalén como capital de Israel. REUTERS/Kevin Lamarque

La controvertida decisión del presidente norteamericano se apoya en la política interior estadounidense. Los sectores pro israelíes, en particular los conservadores evangelistas, pesaron en el anuncio de Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el miércoles "oficialmente" a Jerusalén como la capital de Israel, una histórica decisión que revoca décadas de diplomacia estadounidense.

Con este anuncio el presidente satisface a la profundamente conservadora base evangélica de su partido, encarnada en el multimillonario magnate de los casinos de origen israelí Sheldon Adelson, que desembolsó una fortuna para llevar a Trump a la presidencia.

La declaración, además, se ha trufado del simbolismo de situar al guardián de las esencias conservadoras del ejecutivo, el vicepresidente Mike Pence, al lado de Trump durante su alocución.

La interpretación de que la decisión de Trump apunta a satisfacer a su electorado conservador evangelista se refleja en la opinión pública. Mientras el 63% de los estadounidenses se opone a la mudanza de la embajada de EE.UU a Jerusalén, el 53% de los evangelistas está a favor, al tiempo que 40% se opone, según una encuesta realizada en noviembre por el Brookings Institute.

Donald Trump ha sido uno de los presidentes más atentos a los reclamos de los conservadores. Ha nombrado en la Corte Suprema de Justica a Neil Gorsuch y designado a Betsy DeVos como secretaria de Educación: dos decisiones clave en la agenda de la derecha republicana.

El anuncio de Trump responde a una promesa de su campaña electoral, que se encargó de recordarle su círuculo más cercano, como su ex jefe de estrategia Steve Bannon o Ralph Reed, líder religioso conservador de la coalición conservadora Faith & Freedom.

La proclamación sobre Jerusalén, de todos modos, no especifica una estrategia concreta y mantiene a Washington al margen de dos de los asuntos más espinosos en la negociación entre israelíes y palestinos, como aseguraba el presidente.

“No tomamos ninguna posición definitiva alrededor de temas vinculados al estatus final, incluyendo los límites específicos de la soberanía israelí en Jerusalén, o la negociación sobre las fronteras en disputa. Estos temas dependen de las partes involucradas”, sostuvo.

Trump ha instruido a su administración a que inicie el proceso de traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén, una orden que –según fuentes del ejecutivo- tardara años en concretarse atendiendo a los retos logísticos que supone.

En base a un informe de Xavier Vila, corresponsal de RFI en Jerusalén

 
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